Trujillo es un municipio español de la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Trujillo ha recorrido todas las etapas de la Historia, desde poblado romano a ciudad medieval, lo que le ha servido para
obtener los títulos de Ciudad Muy Noble, Muy Leal, Insigne y Muy Heroica. Desde 1528 fue la capital de la provincia de Trujillo, integrada como partido de la provincia de Salamanca en 1591, hasta la creación de la provincia de Extremadura en 1653. En la localidad nacieron, entre otros, Francisco Pizarro, conquistador del Perú, cuya escultura ecuestre se levanta en la Plaza Mayor, y Francisco de Orellana, descubridor del río
hispanorromana. Más tarde llegaron los musulmanes, pasando a ser una de las principales poblaciones de la región de influencia gobernada desde Badajoz (que llegó incluso a formar uno de los reinos de taifas). La
Reconquista hizo de Trujillo un lugar estratégico para los dos bandos enfrentados, pues ya en la época califal se construyeron la fortaleza, los aljibes y parte de la muralla. En 1165 la ciudad pasó a estar controlada brevemente por
Rodríguez de Castro "el Castellano", miembro de la Casa de Castro. El señorío abarcaba un territorio que se extendía entre los ríos Tajo y Guadiana, y entre otras localidades, comprendía las de Montánchez, Santa Cruz de la Sierra y Monfragüe. En 1185 falleció Fernando Rodríguez de Castro "el Castellano", pasando entonces a heredar Pedro Fernández de Castro "el Castellano" los bienes paternos, entre los que sobresalían el señorío de Trujillo, compuesto de numerosas fortalezas y localidades en la región de Extremadura, y el Infantado de León, que Fernando II de León había donado a sus padres en 1170. Tras la muerte de su padre, Pedro Fernández de Castro se declaró vasallo de su primo Alfonso VIII de Castilla y le entregó el señorío de Trujillo, que Alfonso VIII cedió a la Orden de Santiago y a la Orden de Alcántara en 1186, junto con la mitad de sus rentas, a fin de que repoblasen y defendiesen los territorios comprendidos entre los ríos Tajo y Guadiana. Un año después, en 1187, Pedro Fernández de Castro "el Castellano" consignaba en su testamento que, en caso de que falleciese sin descendencia, todos sus castillos situados en la Extremadura leonesa pasarían a ser de la Orden de Santiago. Dicha donación se hizo in ipso pacto quod habeo cum domino rege Aldefonso, lo cual implicaba que los castillos no podrían usarse nunca para luchar contra el rey de Castilla. Posteriormente volvió a estar incluida en el Imperio almohade. Un ejército formado por fuerzas de las Órdenes Militares y del obispo de Plasencia puso sitio a la






















































