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viernes, 1 de marzo de 2024

La Cartuja de Cazalla de la Sierra

La Cartuja de Cazalla de la Sierra (Provincia de Sevilla, España), se encuentra situada a cinco kilómetros de la población, en un terreno levemente montañoso. Tiene su origen a fines del siglo XV, y es un magnífico ejemplo de los monumentales conjuntos arquitectónicos
en los que se desarrolló la vida de la Orden de los Cartujos. Aunque su historia como monasterio cartujo concluyó en el siglo XVIII, la realidad actual de sus restos permite una aproximación a los momentos de mayor esplendor. El acceso al conjunto se realiza a
través de una gran portada, de líneas clásicas, formada por dos pilastras toscanas que enmarcan un arco de medio punto. A su izquierda se sitúa la «casa del monje portero», mientras que a la derecha se localiza la «capilla de los peregrinos», una especie de
«capilla de afuera», tradicional en todas las cartujas.
Siguiendo el eje de entrada al recinto, y distanciado de él, se encuentra el núcleo fundamental del conjunto. Éste se compone de una iglesia y tres claustros con las distintas dependencias y cronologías. El templo presenta planta rectangular, con presbiterio, sagrario y sacristía. En su interior, la única nave se cubre por medio de bóveda de cañón con lunetos. El presbiterio, por su parte, presenta una interesante bóveda nervada de raigambre gótica. Este espacio estuvo decorado por numerosas pinturas murales, hoy prácticamente perdidas. El sagrario, que se dispone tras el presbiterio, se comunica con éste mediante dos puertas laterales y un gran vano central. Posee
planta cuadrangular, y se cubre con una falsa cúpula con tambor apoyada en pechinas. Este espacio estuvo decorado por un completo programa iconográfico, hoy muy deteriorado. En el costado izquierdo de la cabecera de la iglesia se localiza la sacristía, de la que tan sólo se conservan sus muros y los arranques de la bóveda que la cubría. Adosado al muro derecho del templo se sitúa el claustro central. Éste, de planta cuadrada, estuvo en origen porticado, con seis pilares cada lado. En la actualidad, las galerías perimetrales se encuentran totalmente derruidas, conservándose únicamente los arranques de las bóvedas. Asimismo, son perceptibles vestigios de azulejos de Cuenca del siglo XVI y restos de pinturas murales
gótico-mudéjares. Alrededor de este claustro se encuentran una serie de dependencias, como son la sala capitular, la antigua sacristía, sala «de Profundis» y el refectorio. Todo un sistema de galerías, cubiertas por bóvedas de arista, enlaza este claustro central con el gran claustro posterior, la parte trasera del templo y algunas dependencias del claustrillo. Con respecto al claustro grande, hay que indicar que es la zona más perdida del monasterio. De él se conservan algunos restos de bóvedas de crucería que cubrían las galerías. Todo el ámbito poseía celdas independientes, de simple traza. El claustro pequeño, también conocido como «claustrillo», centralizaba las dependencias originales del
establecimiento conventual. Obra de planta rectangular, conserva la base de los pilares y el arranque de los arcos, así como una fuente en su centro. Alrededor de este espacio se localiza la antigua iglesia (adaptada al uso de cocina), así como una serie de estancias que debieron corresponderse con las dependencias primitivas. Todo el conjunto queda rodeado por una cerca, dentro de la cual también se incluyen varias albercas y acequias. Fotos bajadas de la Red, si los autores no desean que estén em este espacio les riego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato.




jueves, 15 de febrero de 2024

Alcazaba de Málaga

 

La alcazaba de Málaga (del árabe al-qaṣbah, قصبة, al qasbah, 'ciudadela') es una fortificación palaciega de la época islámica, construida sobre una anterior fortificación de origen fenicio-púnico. De época musulmana, está situada a los pies del monte Gibralfaro, donde se encuentra el castillo defensivo andalusí al que estaba unido
por un pasillo resguardado por murallas llamado La Coracha; junto al Teatro romano de Málaga y frente al Palacio de la Aduana, es una oportunidad para ver en solo unos metros la unión de las culturas romana, andalusí y renacentista, lo que convierte a este rincón en un lugar muy especial. La Alcazaba que se puede contemplar
actualmente es el resultado de un largo proceso histórico que podría dividirse en cuatro etapas: el periodo andalusí, del siglo X al siglo XV; tras la Reconquista a finales del siglo XV hasta el siglo XVIII; el del abandono de su estructura militar y deterioro, que abarcaría el siglo XIX hasta los comienzos del siglo XX; y el de su recuperación
como Monumento Histórico Artístico desde la década de 1930 hasta nuestros días. Algunos historiadores musulmanes afirman que fue el rey de taifas bereber, Badis ben Habús, quien ordenó construir la Alcazaba usando para su embellecimiento mármoles, columnas y estatuas del teatro romano adyacente, pero otros estudios ponen en
tela de juicio esta afirmación ya que existen indicios que plantean que, en vez de una labor de construcción se trató de una restauración de un antiguo recinto amurallado de origen fenicio. Asimismo, anteriormente a Ben Habús, la dinastía Hammudí, últimos califas de Córdoba y reyes de la Taifa de Málaga, que trasladaron durante la
Fitna de al-Ándalus la corte califal a Málaga, utilizaron el recinto de la Alcazaba y sus estancias como residencia palaciega. Los almorávides irrumpieron en ella en 1092 y los almohades en 1146. Posteriormente, en 1279, es rendida a Muhammad II Ben al-Ahmar y pasa a formar parte del Reino nazarí de Granada. El 19 de agosto entraron en la ciudad los Reyes Católicos, izando la cruz y el Pendón
de Castilla en la Torre del Homenaje de la Alcazaba. El rey Fernando entregó a Málaga la imagen de la Virgen de la Victoria, talla de origen alemán regalada por el emperador Maximiliano I del Sacro Imperio Romano Germánico al monarca español, que desde ese momento se convirtió en patrona de la ciudad. De su estructura
original, se ha perdido completamente el denominado Haza de la Alcazaba o Haza Baja, el recinto inferior cerrado y meridional de la Alcazaba, que los castellanos denominarían tristemente "el corral de los cautivos", y que Rodríguez de Berlanga, testigo de su demolición, describía en su obra "Malaca" como estructura de ciclópeos muros y torreones, sin duda, más importantes que los
actualmente conservados, ya que constituían la primera línea defensiva frente al mar. Asimismo, en la antigua calle del Zagal de la Alcazaba, se encontraba la antigua mezquita-capilla bajo la advocación del Arcángel Gabriel que mandó construir el rey Fernando II de Aragón en 1497, hoy también desaparecida Las
construcciones en los comienzos del periodo andalusí se realizaron de piedra caliza numulítica, de canteras próximas al mar, alternando sillares de canto con otros de frente. A finales del siglo XIII o primeros del XIV, se reforzaron los muros y torres, adosándoles muros de mampostería al exterior. Toda la zona de ingreso sufrió
modificaciones recién conquistada la ciudad por los Reyes Católicos. Una vez traspasada la puerta principal y la llamada Puerta de las Columnas, se ha de subir una rampa con peldaños, que termina en el Arco del Cristo. Este arco es un pasadizo en recodo abierto en el interior de una torre, cuya parte superior fue reconstruida. El arco de
entrada, rodeado por un alfiz de ladrillos, descansa sobre pilastras y tiene clave de piedra, que estuvo dorada, en la cual se labró en hueco una llave. En la estancia alta había un matacán, como así atestiguan dos ménsulas de piedra que sobresalen en el muro. La bóveda del
pasadizo es vaída y de ladrillo. En las jambas del arco interior quedan restos de piedra numulítica, de la obra del siglo XI.  Fotos bajadas de Internet, si los autores no desea que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.


martes, 30 de enero de 2024

Castillo de El Papiol

 

El Castillo de El Papiol es un castillo medieval situado en la ribera del río Llobregat. Servía para proteger dicho río y el camino a Barcelona de las incursiones del Al-Andalus. Su fundación procede de la fortificación del perímetro de Barcelona a causa de las invasiones que se efectuaban especialmente por los cauces de los ríos
Llobregat y Besós, los cuales servían también como fronteras que limitaban dicha ciudad. El castillo del Papiol se alza sobre la roca y la población, en el Puig de El Papiol. Este castillo forma parte de la red de castillos que vigilaba el curso del Llobregat y el camino de acceso a Barcelona frente a las razzias musulmanas procedentes
fundamentalmente del Penedès. El 18 de enero del año 1115 los condes de Barcelona Ramón Berenguer III y esposa Dulce de Provenza, enfeudando a sus vasallos, hermanos Arnau (o Artal) Pedro y Bernardo y el honor del castillo para que lo tuvieran, lo
poseyeran y defendieran. Los condes se reservaron la potestad, la cuarta parte de las salidas y los pleitos. Los condes también se reservan la torre donde se harían una mansión bajo la roca. Esta enfeudación se compra si se recuerda que en la época se produjeron dos razzias almorávides contra el plan y el valle del Llobregat,
concretamente el 1107 y el 1114 a 15. El castillo cumplía una función estratégica como enlace entre el valle del Llobregat y el Vallès. El peligro musulmán también explica que Ramón Berenguer IV concedan franquicias en la villa de Papiol en 1132. Es verosímil,
sin embargo, que el castillo existiera anteriormente. En 1206, el rey Pedro el Católico dio en feudo a Ramón de Papiol ciertos derechos reales sobre el castillo con reserva de la host y cabalgata y de la señoría y potestad. Galceran de Papiol acompañó a dicho rey en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Parece que los Papiol estaban
en el cortejo de Jaime I cuando visitó Roma, Sicilia y Mallorca. El año 1315, como los intentos de poblamiento del lugar empezaban a prosperar, la parroquia de Santa Eulalia que era el Puig Madrona se trasladó al castillo de Papiol con permiso episcopal y real. Galceran de Papiol era señor del lugar que lo tenía como haga real. En los
fogajes del 1365-70 y de 1377-79 constan 32 «Fochs» en la parroquia de Santa Eulalia del término del castillo de Papiol. El 24 de mayo de 1448, gran parte de Cataluña padece los efectos de un terremoto, el movimiento sísmico más terrible en tierras catalanas,
según las noticias. En 1505 la baronía de El Papiol pasó a manos de la familia Marimon, tras los Guimerà, que en 1661 la vendieron al mercader Francisco Argemir. Se interrumpió, pues, la continuidad familiar y los señores de la baronía pasaron a serlo por derecho de
compra. Así consta que en el año 1771, por el laudemio (percepción proporcional en caso de venta), fueron satisfechas 1.800 libras. Después de varios propietarios, Calders, Copons, Bustamante, Cipriano, encontramos Rafael Llozer y Cipriano (quien lo era en
1886); y el sobrino de este Joaquim Almirall y Llozer. El apellido Almirall sigue unido a la propiedad del inmueble. En el siglo XIX, este castillo sirvió de albergue a la milicia durante las Guerras Carlistas. Castillo de planta rectangular, formado por varios cuerpos
de edificaciones yuxtapuestos. La parte más antigua está en la planta baja, apenas traspasada la entrada: una escalera excavada en la roca conduce a una sala estrecha y alargada, con las paredes de aparato de espiga, más salidas que no la vuelta de medio punto que sostienen.
Al lado hay otra sala más amplia, también cubierta con bóveda y más tardía. Entre ambas está ubicada la antigua mazmorra medieval. Más allá, el basamento de la torre se eleva por encima de la fábrica del castillo, probablemente del siglo XIII. Cerca hay un barco con velas izadas esgrafiado en la pared. Los pisos superiores han sido muy reforzados y enriquecidos con mobiliario antiguo y con una pinacoteca de pintores catalanes de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. El exterior también ha sido restaurado. Tiene dos ventanas dobles, polilobulada y separadas cada una en dos, por una pequeña columna muy esbelta, con capitel corintio. Ambas están
alineadas al mismo eje. También tiene una ventana con dintel trabajada en forma de arco mixtilíneo de la misma época. Se encuentra en la misma pared que las otras dos, en la parte menos modificada del castillo. La sala es la estructura medieval más antigua. Las paredes son construidas con "opus spicatum" y se pueden fechar en el siglo X. El techo de bóveda de cañón irregular, sería construido más tarde. El corredor, de entre 1,40 y 2,50 m de ancho, es contemporáneo de la torre redonda, anterior a 1115. Se abre con un arco de medio punto y la bóveda de falsa herradura es formada por losetas y sillares dispuestos a sardinel, trabados con mortero de cal. Conserva restos de encañizado. La torre redonda situada al norte ya existía el 1115. Se conserva la mitad del semicilindro del piso
inferior. Hace 2 m de diámetro interior y los muros tienen 1 m de espesor. Está empotrada dentro de los muros de las fachadas de tramontana y de levante del castillo y, probablemente no fue derribada porque debe actuar de contrafuerte y era un buen escondite. El aparato de la torre es de piedras y sillares sin cortar,
desbastados, dispuestos en hiladas horizontales con mortero de cal abundante. La torre cuadrada, situada a mediodía, debía sustituir a la que el 1115 era contra el río Llobregat y tenía un porche. En el interior hace 2,60 m de esquina y los muros tienen un grosor de 1,65 m. La entrada, a levante, formada por un arco de medio punto
adovelado. Esta puerta es firme en el arco plano del interior, por lo que sabemos que daba al exterior. La torre cuadrada se dataría del siglo XIII. Es construida con sillares rectangulares muy regulares dispuestos en hiladas homogéneas. La pared exterior de la torre
redonda se ve desde una estancia interior situada justo detrás de la fachada norte. Esta estancia sería usada como prisión los siglos XVI y XVII, pues aparte de no tener aperturas, conserva grafitos de los que se suelen encontrar en las mazmorras de los castillos. Fotos bajadas de Internet, si los 
autores no desean que esten en este espacio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.



lunes, 15 de enero de 2024

Casa Lleó i Morera


La casa Lleó Morera es un edificio modernista obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner situada en el paseo de Gracia nº 35 de Barcelona. El proyecto fue un encargo hecho en 1902 por Francesca
Morera para reformar la antigua Casa Rocamora del año 1864, que albergaba la Sociedad de Fomento del Ensanche. Después de su muerte en 1904, su hijo Albert Lleó i Morera continuó las obras y dio
nombre al edificio. La obra finalizó el 10 de marzo de 1905. Cabe destacar el trabajo llevado a cabo por maestros y artesanos que, bajo la dirección de Domènech i Montaner –arquitecto- y las directrices
de Gaspar Homar –decorador-, permitieron la gran riqueza interior. De entre los más de 40 artistas y artesanos que participaron en la obra, destacan los trabajos de: Eusebi Arnau i Mascort ,uno de los
escultores más destacados del Modernismo. En la Casa Lleó i Morera realizó las esculturas de la fachada, hoy desaparecidas tras una reforma del edificio el año 1943, que representaban unas figuras
femeninas abrazadas a una vasija. También esculpió los relieves escultóricos del recibidor del piso principal, donde se representa la canción popular de “La Dida del niño-rey”. Lluís Bru i Salelles , fue
mosaicista y escenógrafo. En la Casa Lleó i Morera trabajó las cerámicas y mosaicos de la escalera y el piso principal. Mario Maragliano, fue un mosaicista italiano que vivió en Barcelona. En la
Casa Lleó i Morera trabajó los mosaicos de los suelos, junto con Lluís Bru. Antoni Rigalt i Blanch, fue pintor, dibujante y vidriero modernista. En la Casa Lleó i Morera realizó los vitrales, destacando
la monumental vidriera que ocupa la parte posterior de la casa con la representación del árbol de la vida. Antoni Serra i Fiter, fue pintor y ceramista, convirtiéndose en el ceramista por excelencia del
modernismo. Una de sus obras más destacadas la realizó en la Casa Lleó i Morera, dónde trabajó los arrimadores cerámicos y mosaicos que encontramos en el comedor y que representan escenas del
campo. Gaspar Homar  fue decorador y ebanista. En la Casa Lleó i Morera diseñó el conjunto de mobiliario decorado con vidrios
emplomados, marquetería y tallas de madera. Actualmente el mobiliario de la casa se encuentra depositado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Josep Pey (1875-1956) fue decorador, dibujante y pintor. Trabajó decorando las marqueterías del mobiliario diseñado
por Gaspar Homar. En la Casa Lleó i Morera colaboró realizando los dibujos de las marqueterías del mobiliario. Alfons Juyol, fue escultor especializado en su aplicación a la arquitectura. En la Casa Lleó i Morera participó en parte de la escultura de la fachada y el interior, y en la decoración del templete que corona la casa. Joan Carreras, fue escultor y tallador, y gran colaborador de Gaspar Homar. En la Casa Lleó i Morera participó en la talla de la Adoración de los Reyes de la campana de la chimenea del salón. Considerada una de las mejores obras modernistas por la intensa aportación artística de los mejores artesanos de la época, fue víctima del odio que los novecentistas profesaban hacia el estilo anterior. En 1943, el arquitecto Raimon Duran i Reynals firmó un proyecto de reforma de
la planta baja proyectado por el arquitecto madrileño Francisco Ferrer Bartolomé por encargo de la firma Loewe para abrir una tienda, que comportó la pérdida definitiva de las ventanas modernistas y de las esculturas de Arnau de las damas modernistas
con jardineras de la planta baja, destruidas a golpe de pico en la misma acera. Las cabezas las recuperó el portero de la finca, que más tarde las vendió a Salvador Dalí, quien las emplazó en el muro del patio de su Teatro-Museo de Figueras. La casa Lleó Morera
permaneció en manos de la familia hasta el año 1943, cuando se vendió el edificio a la Sociedad Mercantil Bilbao y, a su vez, esta compañía aseguradora lo hizo unos años después, en 1983, a la Mutualidad General de Previsión Social de la Abogacía de Madrid.
Posteriormente fue vendida al Grupo Planeta. El hecho de que la familia conservase la propiedad tres generaciones, favoreció el mantenimiento de los rasgos más distintivos del interior del edificio –los delicados elementos ornamentales inspirados en las líneas
sinuosas y en la naturaleza, desarrollados en los más diversos materiales gracias a la intervención de maestros y artesanos. Entre 1986 y 1988 el arquitecto Óscar Tusquets se encargó de la restauración del resto del edificio, y restituyó los pináculos y el templete de la cornisa, que había sufrido graves destrozos por el fuego de ametralladoras durante la guerra civil española de 1936. En 1992 se llevó a cabo una nueva restauración con la recuperación de elementos arquitectónicos de la fachada. En 2006 el Grupo Núñez y Navarro adquirió la Casa Lleó Morera e inició el proyecto de rehabilitación y recuperación arquitectónica. La Casa Lleó Morera con las esculturas originales de Eusebi Arnau (hacia 1903.