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miércoles, 6 de junio de 2018

Sos del Rey Católico

Sos del Rey Católico (Sos d'o Rei Catolico en aragonés) es un municipio español de la comarca de las Cinco Villas, al noroeste de la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón. 
La etimología del topónimo “Sos” ha suscitado diversas y variadas hipótesis. Para algunos autores “Sos” significaría sobre un alto, aludiendo a la situación que tiene la villa sobre un altonazo. Para
otros “Sos” haría referencia muy posiblemente al pueblo prerromano de los suessetanos que se encontraron asentados por estas tierras. Finalmente hay una interpretación en la que SOS

vendría a ser las iniciales de “Sancti Oppidum Stephani”, esto es, la villa de San Esteban. Aunque históricamente la localidad siempre se denominó “Sos”, a comienzos del siglo XX, el ayuntamiento
solicitó a la monarquía llamarse “Sos del Rey Católico” como recuerdo de don Fernando II de Aragón, quien nació en dicha villa, a lo que accedió el rey Alfonso XIII, según una Real Orden del 9 de 
enero del año 1925. Asentado sobre la peña Feliciana, en el promontorio más alto se halla el castillo (origen de la villa), y el más bajo, hoy en día Barrio Alto, albergó la judería medieval. En el 
municipio se ha encontrado algún vestigio prehistórico y restos de época romana, pero el emplazamiento actual de la villa arranca en el siglo X, durante la reconquista al Islam. Plaza fronteriza cristiana 
y con el tiempo lugar estratégico entre los reinos de Aragón y Navarra, la villa sigue siendo hoy en día un espectacular recinto amurallado. De los siete portales de acceso conservados el principal es el de Zaragoza. Desde él, la calle mayor “Fernando el Católico” llega hasta hasta la Plaza de la Villa, donde se encuentra el Ayuntamiento. Una buena manera de ver la muralla medieval y sus
accesos es dar un paseo rodeando la villa por el exterior. El conjunto de Sos se compone de bellas casas de piedra, aleros de madera, fachadas con sillares y escudos, ventanas góticas y
renacentistas, y calles empedradas. Sos del Rey Católico, declarado conjunto histórico artístico en el año 1968, es uno de los pueblos más bellos de Aragón. Pasear por sus calles, descubrir sus rincones, 
es una experiencia que no te debes perder. La ubicación de esta población, en una elevación del terreno rocosa le convirtió durante mucho tiempo en plaza fuerte y desde el siglo X en que fue
reconquistada, tuvo gran importancia como ciudad fronteriza. En 1044 fue incorporada por Ramiro I al Reino de Aragón. En el año 1452, en plena Guerra de Navarra, la reina Juana Enríquez se
desplazó a la entonces llamada "Sos" a secas, donde dio a luz al infante Fernando que luego se convertiría en Fernando el Católico. Ese nacimiento añadió la coletilla de "del Rey Católico" al nombre de la población. En 1711 fue nombrada Capital de las Cinco
Villas.Todo su casco histórico está muy bien conservado y el pueblo está declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en el año 1968. La excepcional conservación de su
casco urbano hace que un paseo por esta localidad se convierta en un viaje al pasado destacando las murallas, iglesias, la Plaza de la Villa y el Palacio de los Sada, donde nació Fernando el Católico en el año 1452. En enero de 2016 entró a formar parte de La
asociación de los pueblos más bonitos de España.

Esta  entrada ha sido una sugerencia de nuestra amiga Tesa Medina, del blog "El almacén de los días perdidos".
Las fotos son bajadas de la red, si los autores no desean que estén en este sitio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.





lunes, 21 de mayo de 2018

Real Monasterio de San Juan de la peña

El Real Monasterio de San Juan de la Peña situado en Botaya, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón. Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es
extremadamente singular. Se habitan estas montañas poco después de la conquista musulmana, al construir el castillo de Pano, destruido en el año 734. El origen legendario del Reino de Aragón también encuentra en el monasterio cueva de San Juan de la Peña su propia historia, cuando reunidos los guerreros cristianos junto a
Voto y Félix deciden por aclamación nombrar a Garcí Ximénez su caudillo que les conducirá a la batalla por reconquistar tierras de Jaca y Aínsa, lugar éste donde se produjo el milagro de la cruz de fuego sobre la carrasca del Sobrarbe. Reinando en Pamplona García

Íñiguez y Galindo Aznarez I, conde de Aragón, comienzan a favorecer al Monasterio. El rey García Sánchez I concedió a los monjes derecho de jurisdicción, y sus sucesores hasta Sancho el Mayor, continuaron esta política de protección. Allí pasó sus
primeros años San Íñigo. En el reinado de Sancho Ramírez de Aragón adquiere su mayor protagonismo llegando a ser panteón de los reyes de Aragón. Fueron devastadores los incendios de 1494 y 1675. A raíz del último de ellos, se construyó el Monasterio Nuevo.
 El Monasterio Antiguo fue declarado Monumento Nacional el 13 de julio de 1889 y el Monasterio Moderno el 9 de agosto de 1923. La restauración fue dirigida por el arquitecto modernista aragonés Ricardo Magdalena. Probablemente existiera algún tipo de cenobio
anterior al siglo XI, pero la construcción de mayor importancia empieza el año 1026 por iniciativa de Sancho el Mayor. En el año 1071 el rey Sancho Ramírez cede el conjunto existente a los monjes cluniacenses y favorece su reforma. En este momento se levanta el
conjunto que hoy queda, en mayor o menor medida. La reforma benedictina de Cluny no podía obviar la construcción de un claustro que se finalizará ya entrado el siglo XII. De finales del siglo XI son un conjunto de capiteles de influencia jaquesa del claustro con
temas de animales fantásticos y algunos motivos geométricos y vegetales donde destacan los roleos. Un segundo grupo, formado por veinte capiteles, fue encargado en el último tercio del siglo XII al llamado maestro de San Juan de la Peña, autor anónimo, también
conocido como Maestro de Agüero, probablemente para sustituir otro anterior. El pequeño recinto ofrecía un cerramiento diáfano en forma de arcadas separadas por columnas. Los arcos se veían rematados con cenefas con el típico taqueado jaqués.

El Maestro desarrolla un programa sobre escenas bíblicas donde aparecen entre otras el Anuncio a los pastores, la Natividad, la Anunciación, la Epifanía, el Bautismo y la Circuncisión de Jesús, la Última Cena, episodios sobre Caín y Abel, la Creación de Adán y
Eva, así como su Reprobación y posterior condena al trabajo. Seguramente el maestro de Agüero sólo elaboró los capiteles para dos alas del claustro ya que a finales del siglo XII el monasterio entró en franca decadencia. El programa iconográfico que plantean
los 26 capiteles que conservamos parece enfocar la Salvación a través de la Fe escogiendo los episodios más significativos para ello. Se trabaja con bajorrelieves casi todos dominados por un horror vacui muy acentuado que provoca contorsiones en algunas
figuras que superan el propio marco sacando un brazo como en la escena de Jesús y los Apóstoles. Los gestos son exagerados, casi teatrales, acentuando los ojos y la boca, y confiriendo narratividad a las escenas. En cuanto a las formas, éstas se someten a esquemas geométricos que dominan desde la configuración del rostro o los pliegues de los paños, hasta los movimientos de caballos o de la misma agua que se vierte de un jarro a otro. En el piso superior se encuentra el Panteón real. En él, durante cinco siglos se enterraron algunos de los monarcas de Aragón y de Navarra. Su aspecto actual data del siglo XVIII. En San Juan de la Peña, los reyes de Aragón fueron sepultados en tumbas de piedra colocadas en tres órdenes superpuestos, desde la roca hacia afuera, presentando a la vista sólo los pies del féretro. El
panteón real ocupa las dependencias de la antigua sacristía de la iglesia alta, que data del siglo XI; fue reformado por Carlos III en 1770, siguiendo las indicaciones de don José Nicolás de Azara y del conde de Aranda, quien quiso ser enterrado en el atrio. La reforma sólo afectó a la decoración, quedando los sepulcros en el
mismo lugar; se levantó delante de ellos una pared en la que se colocaron láminas de bronce con las inscripciones correspondientes, se distribuyó por la sala profusión de estucos y mármoles, colocando en la pared frontera unos medallones con relieves que representan escenas de legendarias batallas. Alberga
los restos de algunos monarcas navarros que reinaron en Aragón, de los primeros condes aragoneses y de los tres reyes iniciales de la dinastía ramirense, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, junto con sus esposas.

Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.



domingo, 6 de mayo de 2018

Combarro

 Combarro es una parroquia del municipio de Poio, en la provincia gallega de Pontevedra (España). Hasta principios del siglo XX
constituía un municipio independiente. El censo de 1999 registró 1.567 habitantes y el de 2004, 1.668. Es un pueblo marinero, cercano tanto a la capital de provincia, Pontevedra (7 km), como a otros pueblos
reconocidos como Sangenjo. Lo más destacable es su zona vieja, donde se halla una gran cantidad de hórreos y cruceros, además de la iglesia parroquial. Está declarado bien de interés cultural como Conjunto Histórico y como Sitio Histórico. El segundo hórreo más grande Galicia es propiedad de una familia de alta costura.
El casco histórico de Combarro destaca por su conjunto harmonioso de arquitectura popular gallega con casas tradicionales, hórreos y
cruceiros. La estructura urbana actual data del s. XVIII y las casas se ordenan en un heterogéneo conjunto de callejuelas que parten de dos vías principales, la Rúa y la calle de San Roque, que exhiben las típicas
casas pescadoras de las Rías Baixas con soportales columnados de planta baja, con patio, de las que quizás el mejor ejemplo sea la casa conocida como A Xurunda, la cual presenta un buen diseño y una maestría en la talla de las barandillas que le dan un aspecto noble. Otras tipologías de casa también están presentes con hermosos
ejemplos, como las de corredor, que cuentan con espléndidos canecillos que los soportan, o las labradoras, con puertas más anchas para poder meter el carro en la planta baja. Las casas tienen su fachada hacia el interior, por lo que quedan hacia atrás pequeños corrales y huertas que albergan gallineros y cuadras, y donde se encuentran la mayoría de
los más de treinta hórreos de cantería, llamados aquí palleiras, con los que cuenta la villa, situados al largo del litoral, alineados y colgados
sobre pequeños vallados a los que casi llega el agua en las pleamares. Estos hórreos mantienen su función original como almacenes de maíz y, en este caso, también como secadores de pescado, conformando uno
de los conjuntos de este tipo de construcciones más impresionantes de Galicia. En el núcleo están también bien representados los cruceiros, hasta un total de ocho -algunos del s. XVIII, como lo de San Roque, situado en el atrio de la iglesia parroquial barroca del mismo nombre-
que ocupan los cruces de calles o las pequeñas placitas que se abren en el interior del núcleo. Algunos de ellos están acondicionados con mesitas de altar que son engalanadas para la tradicional procesión del Corpus.
Pasear por Combarro al atardecer en la pleamar, cuando las sombras
se alargan sobre la piedra que define la aldea por todos sus costados y el mar parece desbordar en un manto dorado que nos llena los sentidos con su brisa y agradable olor a salitre, o durante la bajamar,
contemplando el pueblo y las mariscadoras faenando en la playa, son algunas de las experiencias más increíbles que se pueden vivir en Galicia y que nos hacen retroceder a tiempos en que la vida llevaba otros ritmos, los que imponían los trabajos del mar y de la tierra.

Imágenes tomadas de la red. Si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.

sábado, 21 de abril de 2018

Casa Lis

La casa Lis es un palacete modernista de Salamanca enclavado sobre la antigua muralla de la ciudad mandado construir por D. Miguel de Lis (1855-1909). El encargado de llevar a cabo este proyecto fue Joaquín de Vargas y Aguirre (1857- 1935), natural de Jerez de la Frontera, que
desembarcó en Salamanca para ocupar la plaza de arquitecto provincial. Don Miguel de Lis era propietario de una fábrica de curtidos que había heredado de su padre y que adaptó a los nuevos sistemas de producción en la última década del siglo XIX. Este próspero negocio le facilitó una desahogada posición económica, de modo que D. Miguel
es, en la época en que construye su nuevo palacio urbano, uno de los cien mayores contribuyentes de Salamanca. Definido como una persona hábil para los negocios y trabajador infatigable, su carácter “moderno” se puede apreciar en la concepción de su nueva vivienda. Las características del solar sobre el que se edificó la Casa Lis (irregular,
enclavado sobre una muralla y con un fuerte desnivel en su lado sur) hubiesen podido ser limitaciones en un primer momento, si bien son resueltas por Joaquín de Vargas de forma magistral. Vargas organiza toda la vivienda en torno a un patio interior que sirve para distribuir las estancias y diseña una fachada construida con hierro y vidrio
siguiendo los preceptos de la arquitectura industrial. Para salvar el desnivel existente hasta llegar al actual paseo del Rector Esperabé, idea una escalera que permite crear unas terrazas ajardinadas y una gruta cubierta de rocalla que aligera el conjunto. El resultado es uno de los pocos ejemplos de arquitectura industrial empleada para uso
residencial, único por su espectacularidad y por la audacia arquitectónica con que Vargas fue capaz de resolver los condicionantes del proyecto.
Pero la Casa Lis reserva una sorpresa más: su fachada norte es uno de los pocos ejemplos de arquitectura modernista que podemos encontrar
en Salamanca. Construida en piedra y ladrillo, destaca su puerta de acceso y el movimiento orgánico de las verjas de hierro de una deliciosa delicadeza Art Nouveau. La construcción de la Casa Lis debió de ser rápida, en 1905 se reconstruye la fachada norte y en 1906 se inaugura la vivienda. En el interior, la casa contaba con habitaciones para el
verano y para el invierno, las primeras en la planta baja y las segundas, en el principal. Entre otras dependencias contaba con despacho, comedores, oratorio, sala de baños con agua fría y caliente, varios salones e invernadero. La vivienda se iluminaba con luz eléctrica y la decoración era de gusto modernista con vidrieras artísticas en la
galería del patio, las puertas y la claraboya de la escalera principal.
En las Exposiciones Universales celebradas en torno al año 1900 se configuró una nueva forma de entender el arte y la vida, al movimiento se le denominó «arte nuevo» con sus distintas denominaciones nacionales. Así en España se denominó como
Modernismo, en Francia Art Nouveau, en Austria Sezessión Vienesa (Secesión de Viena), en Italia Liberty o en Alemania Jugendstil.
Miguel de Lis, industrial del curtido en Salamanca, viajaba con frecuencia por Europa y tuvo ocasión de conocer estos cambios artísticos. A su vez, Joaquín de Vargas, arquitecto jerezano afincado en
Salamanca, conocía el trabajo de los arquitectos modernistas belgas. Del interés de don Miguel y de la disposición de Joaquín de Vargas, arquitecto que a su vez diseñó el Mercado de Abastos, comienza a construirse, a finales del siglo XIX, la casa Lis desde la parte sur hasta el remate final, en 1905, de la fachada norte. La fachada norte, el
acceso por la calle Gibraltar, es la única muestra de modernismo en la ciudad de Salamanca. El conjunto, formado por fachada de dos cuerpos, patio y verja, es de gran sencillez. La primera planta y las verjas están decoradas según las influencias del Art Nouveau belga mientras que la puerta de madera, en un arco bajo, posee motivos
florales y acuáticos y resaltados en relieve. La fachada sur, que da al río y recibe luz la mayor parte del día, es una espectacular combinación de clasicismo y modernidad. Por encima del muro de piedra se sitúan dos galerías de hierro y cristal, en el centro una escalera que se bifurca hacia una gran terraza abierta. El uso del hierro, material constructivo
de la época, tanto en la fachada sur como en el patio central, con matices expresivos aporta un diseño innovador que supera a la función estructural. Ejemplificado en los calados de las enjutas de los arcos del pórtico, en los herrajes de los miradores o en las finas columnas de fundición del taller de Moneo. El patio central consta de galerías
adinteladas apoyadas en columnas de fundición. En el piso inferior destaca la decoración modernista de los estucos de puertas y frisos corridos. En el piso superior de la galería destaca la decoración de los herrajes y la representación de la flor de lis, en honor al apellido de su promotor.
Si bien la concepción inicial del patio, usado el edificio como vivienda familiar, era un patio abierto, en la actualidad este permanece cerrado con una vidriera emplomada realizada por el artista catalán Juan Villaplana según diseño de Manuel Ramos Andrade. En la vidriera prima la utilización de una amplia gama de colores con los que representar el cielo, las nubes, la luna o las estrellas.
La casa Lis, hoy, posee otras vidrieras en ventanas, en las galerías de
la fachada sur, o en el lucernario de la escalera central que dan al edificio una riqueza cromática aún más atrayente y auténtica para su época. En definitiva, las vidrieras son hoy un conjunto más de piezas de arte en el Museo de Art Nouveau y Art Déco.
Actualmente el edificio es la sede del Museo Art Nouveau y Art Déco y
en sus salones y dependencias se exhibe una parte de los fondos donados por D. Manuel Ramos Andrade (1944-1998), anticuario y coleccionista que vio cómo en 1995 la Casa Lis, con un recuperado esplendor, abría de nuevo sus puertas, ésta vez para exponer sus colecciones únicas en España. En la actualidad, una gran vidriera
emplomada, realizada por el taller Villaplana siguiendo diseños de D. Manuel Ramos Andrade, cubre el patio central. Las claraboyas y cerramientos elaborados en el mismo taller han recuperado las vidrieras artísticas que ya engalanaban la vivienda de D. Miguel de Lis en 1906 y la fachada sur, de un delicioso cromatismo, se ha convertido en una de las imágenes más representativas de Salamanca.

Fotos bajadas de la red, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato.



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