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jueves, 1 de diciembre de 2016

Patones de Arriba


Patones es un municipio español perteneciente a la Comunidad de Madrid y situado al nordeste de la misma. Su población se reparte entre las localidades de Patones de Arriba (que por su patrimonio es uno de los centros de turismo rural regional) y Patones de Abajo
Se han encontrado recientemente importantes restos arqueológicos, los
más importantes en la Cueva del Reguerillo. También en 1974 se descubrió un castro carpetano, del siglo II a. C., algunos dicen que Patones data de la reconquista. En 1555 Patones de Arriba ya existía, tenía 7 vecinos, y era dependiente de Uceda. Hubo reyes del pueblo hasta 1750, que se pidió que empezara a haber alcalde, los reyes eran
hereditarios. Cuenta en 1781 Don Antonio Ponz, en su monumental obra "Viaje de España, en el que se da noticia de las cosas apreciables y dignas de saberse que hay en ellas" (tomo X) (Madrid, 1781) y sobre el reino de Patones lo que sigue: Entre Torrelaguna y Uceda se ve a mano izquierda una gran abertura en la cordillera, que cierra un
pequeño valle, llamado "Lugar de Patones" sobre el cual sería delito no contar una célebre antigualla, que es la siguiente: En aquella desgraciada edad en que los sarracenos se hicieron dueños de España, ya se sabe que muchos de sus moradores huyeron a las montañas y a los parajes más escondidos y retirados. Algunos buenos cristianos de
la tierra llana decidieron, pues, introducirse por la expresada abertura, buscando en lo interior de la sierra cuevas donde esconderse, y fue de tal suerte, que no cuidando los enemigos de territorio tan áspero y quebrado, pudieron aquellos godos fugitivos vivir en él todo el tiempo del poderío musulmán, manteniendo sus costumbres, creencias y
sustentándose de la caza, pesca, colmenas, ganado cabrío y del cultivo de algunos centenos, como lo hacen también ahora. Estos hombres, que se llamaron los Patones, eligieron entre ellos a la persona de más probidad para que les gobernase y decidiese sus disputas, de cuya familia era el sucesor, y así se fueron manteniendo de siglo en siglo con un gobierno hereditario, llamando a su cabeza "Rey de los
Patones". No es esto lo más gracioso, sino que después de haber recobrado España su primitiva libertad, y sacudido totalmente el yugo de los sarracenos, se ha conservado entre los Patones este género de Gobierno (bien que subordinado a los Reyes de España y a su Consejo) hasta nuestro días, en que el último rey de Patones solía ir a vender
algunas carguillas de leña a Torrelaguna, en donde le han conocido varios sujetos, que le trataron y me han hablado de él. Este hombre, que era pacífico y enemigo de chismes, se dejó de cuentos, y comprbando que sus súbditos se situaban ya en el boquete, a vistas a la llanura, hubo de barruntar alguna inundación de las fórmulas legales de su reino (donde los juicios eran verbales, sin autos,
pedimentos, ni traslados), o acaso la ocupación del Gobierno le impidiese atender debidamente a su propia subsistencia, por lo que abandonó su trono; de modo que los Patones, viéndose sin pastor, se sujetaron espontáneamente a la jurisdicción y al corregimiento de Uceda, de la cual hoy es aldea el Reino Patónico. Al someterse, los
independientes súbditos perdieron mil apreciables y antiguas prerrogativas, y no es poca cuando el Consejo Real de la España comunicaba órdenes y decretos a los capitanes generales, gobernadores y justicias, escribía separadamente para su observancia al que regía este antiquísimo pueblo, en esta forma: "Al Rey de
Patones". No hay que reírse que esto bien puede probarse en Madrid, a pocas diligencias que se hagan; y aun tengo entendido que Su Majestad, el señor don Fernando VI, quiso informarse de las circunstancias del reino de los Patones... ¡Cuántas reflexiones morales y políticas me viene a la imaginación! Un reino hereditario de mil
años por lo menos, gobernados en profunda paz, sin otras reglas que la razón natural; un pueblo conservado en medio de España, en el cual no pudo hacer brecha el Corán, ni tanto errores como después fueron viniendo; un reino contento con la angostura de sus límites, sin dar
entrada a otras costumbre, ni trajes, ni más idea que la de cultivar bien su estrecho territorio, ni más cuidado que los de sus colmenas y su ganado; los hijos de las familias sujetos a los padres, y todos ellos obedientes a su rey.. Queden, por lo tanto, los lectores instruidos de esta singular Monarquía Platónica, de su principio, duración y fin; y

aunque alguien diga (que bien se dirá) ¿cómo es posible que existiese eso a doce leguas de Madrid, sin saberlo yo, ni haber oído hablar a alma viviente? no me causará maravilla, pues yo me hallaba en el mismo caso. Sabido es cuál suele ser nuestra curiosidad por indagar lo que sucede a dos o tres mil leguas de aquí, ignorando lo que hay en
nuestra propia casa.." Cuenta J.B. Amer en artículo publicado en Historia y Vida, nº 45, 1971 en artículo titulado "El Milenario Reino de Patones" que por mucho que se ha indagado en archivos no se ha encontrado prueba documental escrita alguna, quizás porque los archivos de Uceda se quemaron en la Guerra Civil. La tradición oral

está fuertemente arraigada entre los habitantes de la comarca. Algunos ancianos dicen de la existencia de un libro desaparecido en el que los reyes contaban la historia del pueblo. Los vecinos de Patones, desde que bajaron del emplazamiento original en Los Pradales en 1783, dos décadas antes de desaparecer como "estado independiente" perdieron sus usos, lenguaje y ancestrales costumbres. Durante la invasión napoleónica el lugar tenía unas cincuentas familias. Sobre el año 1850 se
empezó a construir la presa del Pontón de la Oliva,y se descubrieron algunos restos más, en esa época ya había iglesi, ayuntamiento... El historiador Juan Ortega Rubio advertía - en 1921 - "se notaban semejanzas lo mismo en la lengua que en el carácter de aquellas rústicas gentes, que hacía sospechar si procedían directamente de los godos". El recuerdo del Rey de Patones ha quedado también entre los artistas. Se
encuentra esta cita en "la guía de la provincia de Madrid" de Antonio Cantó "Yo llegué a presenciar en el salón de Otoño de año 1925, un cuadro que representaba al último rey de Patones, con capa parda hasta los pies, a, modo de manto real y un sobrero calañés ciñendo sus sienes en 
sustitución de la corona, guiando un borriquillo". En 1971 en Patones de Arriba quedaban doce vecinos y se podía apreciar en la aldea que había un "predominio de gente rubia, ojos claros y facciones correctas".





domingo, 20 de noviembre de 2016

Palacio Real de la Granja de San Ildefonso

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso es una de las residencias de la familia Real Española y se halla situado en la localidad segoviana de Real Sitio de San Ildefonso. Está gestionado por Patrimonio Nacional y se encuentra abierto al público.
La vertiente septentrional de la Sierra de Guadarrama fue durante La Edad Media lugar de caza reservado para los Reyes de Castilla, muy frecuentado por éstos dada la riqueza cinegética de la zona y su proximidad a la ciudad de Segovia. Según crónicas de la época, el
primer refugio real de monteros (conocido como Casa del Bosque), fue mandado construir por el rey Enrique III en el pueblo de Valsaín, el rey Enrique IV construye un albergue y una pequeña ermita dedicada al Arzobíspo San Ildefonso. En 1477 los Reyes Católicos donan la ermita
y el albergue con extensiones de tierra a la congregación de los monjes jerónimos del Monasterio del Parral en Segovia. Estos monjes hicieron pequeñas reformas y se trasladaban en los meses de verano donde el aire fresco de la Sierra era más agradable que en Segovia. Esta
granja, lugar de meditación y recreo de los monjes del Parral, fue el origen del pueblo y de ella tomó el nombre. El rey Felipe II realizó la última reforma y convirtió el edificio en un suntuoso palacio que sirvió de residencia a sus sucesores hasta Carlos II, en tiempo del cual un
gran incendio, en el año 1682, destruyó la parte de poniente.
El duque de Anjou nació en Versalles, Francia en el año 1683, y se crió en la corte de su abuelo Luis XIV. De carácter introvertido, era afable e inteligente y muy aficionado al ejercicio físico. En el año 1700, cuando
cumplía 17 años, se convierte en Felipe V (El Animoso), rey de España y de las Indias.
El monarca frecuentaba los reales montes de Valsaín, cazando en compañía de la reina y del duque del Arco hacia el año 1718. Se
enamora del paisaje y de la riqueza cinegética de la zona, y decidió levantar un palacio en el lugar en que se encontraba la ermita de San Ildefonso, para lo cual compró a la comunidad de monjes del Parral la granja-ermita, la hospedería y terrenos circundantes. El rey que,
parece, quiso imitar la vida de Felipe II, acabó demostrando que había sido educado en la corte de Luis XIV y lo que pudiera haber sido otro Palacio de El Escorial, acabó siendo una copia de Versalles.
Don Teodoro Ardemans, maestro mayor del Real Palacio y de la Villa
de Madrid, fue el encargado de realizar los planos y el proyecto del nuevo palacio. La fecha de iniciación de las obras es 1721. La ejecución de la obra se encargó al aparejador D.Juan Román. Prácticamente al unísono de la obra arquitectónica comienza el trazado y construcción
de los jardines bajo la dirección del escultor D. Renato Carlier y del jardinero D. Esteban Boutelou. Los movimientos de tierra fueron dirigidos por el ingeniero Étienne Marchand, que además se hizo cargo de la dirección de las obras el año 1725. De las fuentes y
estatuas se encargó un grupo de relevantes escultores.
El trazado y diseño de los jardines corresponde al estilo clásico francés, cuyo creador fue Le Nôtre, autor de los de Versalles. Las esculturas de las fuentes se pensó en un principio realizarlas en bronce pero, debido
a problemas económicos, se decidió finalmente realizarlas en plomo, estableciéndose la fundición en el palacio de Valsaín. A partir del año 1724, el Real Sitio comienza a adquirir su máximo esplendor, pues ya no es un palacio más de la geografía española sino que pasa a ser la
residencia veraniega del rey de España, con su correspondiente corte.
El Rey Felipe V muere el 9 de julio de 1746 siendo enterrado en la Colegiata. Isabel de Farnesio, durante el reinado de su hijastro Fernando VI, se retiró a San Ildefonso. La Reina murió el 11 de julio de
1776 recibiendo sepultura como su esposo en la Colegiata y no en la cripta real del Escorial por su propia decisión.
En la planta baja de este palacio se exhibía la colección de esculturas de la reina Cristina de Suecia, y que reunió en su exilio en Roma tras
su abdicación al trono. Fueron adquiridas por Felipe V y realzadas con peanas, que aún subsisten en los espacios originales. Las esculturas fueron trasladadas en el siglo XIX al Museo del Prado y reemplazadas por reproducciones en escayola.
El interior del Palacio es profundamente barroco con hermosos frescos en los techos y molduras de madera policromada con oro. También desatacan las impresionantes lámparas de vidrio fabricadas en la Real Fábrica de Vidrio de La Granja. Con una extensión de ciento cuarenta y seis hectáreas, los jardines rodean el palacio y son uno de los mejores ejemplos del diseño de jardines de la Europa del siglo XVIII.
Fueron diseñados por el jardinero francés René Carlier, que usó las pendientes naturales de las colinas que circundan el palacio como ayuda para la perspectiva visual y como fuente de energía para hacer brotar el agua de cada una de las veintiuna fuentes monumentales que decoran el parque, en el Palacio de la Granja se utilizó la propia
pendiente natural del terreno para conseguir una presión no vista hasta entonces en la época lo que permite que algunas fuentes superen los 40 metros de altura.
Las fuentes están inspiradas en la mitología clásica, incluyendo
deidades, alegorías y escenas mitológicas. Se construyeron en plomo para prevenir la corrosión, aunque pintadas a imitación de bronce para ennoblecerlas, al igual que en Versalles.
En total hay 21 fuentes con más de 300 surtidores de agua. Todas las
fuentes consumen una media de 9000 metros cúbicos por hora si funcionan a la vez, la misma cantidad de agua que se consume en Segovia. El depósito principal se consumiría en 13 horas; por eso las fuentes nunca han funcionado a la vez.
Fotos de Internet.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Estella

Estella, es un municipio y una ciudad española, ubicada en la zona media occidental de la Comunidad Foral de Navarra, cabecera de su merindad, del partido judicial nº 1 de Navarra y de la comarca de Tierra Estella. La ciudad fue fundada en el año 1090 por Sancho
Ramírez, monarca de Pamplona y Aragón, cerca del primitivo burgo de Lizarra, que había sido reconquistado según unos historiadores por Sancho Garcés I en el año 914, y según historiadores franceses por cruzados francos en 1087. Cuenta con un importante patrimonio monumental, por el que es también conocida
como la Toledo del norte, entre el cual destaca la iglesia de San Pedro de la Rúa, la de San Miguel, la del Santo Sepulcro y el Palacio de los Reyes de Navarra que es el único ejemplo de románico El término Izar o Izarra en euskera se traduce al castellano como "estrella". De hecho, la presencia de una estrella
de ocho puntas en los monumentos de la ciudad se remonta a su estadio fundacional, punto que parece atestiguar esta etimología. La estrella ha permanecido hasta la actualidad como símbolo distintivo de la ciudad. En el año 1090 el rey Sancho Ramírez, monarca de Pamplona y Aragón, decidió fomentar el
asentamiento en este lugar de francos (comerciantes, hombres libres del vasallaje a nobles y eclesiásticos), ya que se hacía necesaria una población que atendiera la creciente afluencia de peregrinos que de toda Europa dirigían sus pasos a Santiago de
Compostela. Desvió ligeramente el primitivo trazado del camino de peregrinación y decidió
construir un castillo y establecer ahí la población, en la orilla derecha del río, al pie de un pequeño relieve rocoso. Se rodeó de murallas y el mismo año concedió un fuero, basado en el de Jaca, autorizando la instalación de francos, pero sometiendo la de navarros a la aprobación real. A partir del
siglo XII se levantaron sólidos edificios, principalmente religiosos que, en palabras de Julio Caro Baroja, hicieron de Estella "la capital del románico navarro". Dice la tradición que el obispo de Patras, en la región griega de Acaya, emprendió el Camino de Santiago en 1270, llevando en una caja la espalda entera del
apóstol Andrés, que quería donar a Santiago. El apóstol Andrés había sufrido martirio en Acaya en el año 62, lo que explicaba su posesión por el prelado. Parece ser que murió en el anonimato en Estella y que fue enterrado en el claustro de la parroquia de San Pedro de la Rúa. Así, hoy en día San Andrés es copatrón 
de la ciudad, junto con la Virgen del Puy.

Estella alcanza su apogeo en el siglo XIII; su decadencia comienza en el primer cuarto del siglo siguiente. Esto fue debido a hechos como la disolución de cofradías en 1323 y los duros conflictos entre Navarra y Castilla a lo largo de los siglos XIV y XV. La ciudad, empobrecida
por la guerra civil y por las inundaciones que la asolaron, cayó en manos de las tropas de Fernando el Católico en 1512. Cincuenta años más tarde se decidió el derribo de su fortaleza.
Durante la conquista del Reino de Navarra por Fernando el Católico, la ciudad siguió el ejemplo de otras plazas navarras como Pamplona, sometiéndose el 15 de agosto de
1512 al ejército castellano comandado por el duque de Alba. Este mismo día se estableció en Estella una guarnición castellana. Sin embargo, no se conquistó el castillo de Belmecher que estaba al mando de su alcaide el caballero Juan Belaz de Medrano, quien además era el merino de la Merindad de
Estella. A mediados de octubre de 1512 se levanta la población derrotando a la guarnición castellana. Pero el mismo mes es tomada de nuevo por Francisco de Beaumont con la complicidad de algunos vecinos que le abrieron por la noche las puertas. También capituló el castillo, tras una bravísima
resistencia el 31 de octubre de1512. Tras ello Ramírez de Baquedano se retiró a Ultrapuertos. A partir de 1512, Fernando el Católico mandó fortificar Estella y otras plazas navarras con el objeto de prevenir futuros intentos de reconquista por parte de la dinastía Albret apoyada por Francia. El último intento
de reconquista se produce el 16 de mayo de 1521, cuando un ejército franco-navarro al mando de André de Foix, señor de Asparrós, penetra en Navarra por Roncesvalles. Los habitantes de Estella obligan a rendirse a la guarnición castellana y se ponen al servicio de Enrique de Albret. Solamente resistió
inicialmente la fortaleza, aunque acabó capitulando. Este ejército logró reconquistar toda Navarra, pero en vez de consolidar la victoria, el ejército navarro-gascón quiso entrar en Logroño, lo que hizo que el ejército castellano se reorganizara con tres cuerpos de ejército. Las tropas se fueron retirando con la presión de las tropas castellanas en un número 
que triplicaba a las navarras y en su retirada pasaron por Estella hacia Puente la Reina, siendo perseguidas por el ejército castellano.

Tras la guerra se decretó el derribo de todas las murallas y fortalezas del Reino de Navarra, aunque el castillo de la ciudad fue exceptuado. En la ciudad se estableció desde entonces una
guarnición permanente que no debió ser del agrado de la población a juzgar por el motín que organizaron en 1547. El 8 de octubrede 1523 el emperador Carlos I visitó la ciudad de Estella, según refiere Florencio Idoate en su obra Rincones. El emperador llegó a Estella a la hora de vísperas, siendo recibido por las autoridades de la ciudad y sus habitantes en la
puerta de San Nicolás. El alcalde le ofreció la llave de la ciudad y a continuación fue bajo palio hasta la iglesia de San Pedro, donde juró los fueros y privilegios de la ciudad. Los castillos de la ciudad fueron totalmente derribados en 1572, por orden de Felipe II, siendo virrey Vespasiano Gonzaga.


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