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miércoles, 15 de enero de 2020

Alcázar de Sevilla

El Real Alcázar de Sevilla es un conjunto palaciego amurallado construido en diferentes etapas históricas. Aunque el palacio original se edificó en la Alta Edad Media, se conservan algunos vestigios de arte islámico y, de la etapa posterior a la conquista castellana, un espacio palaciego mudéjar y otro de estilo gótico. En reformas
posteriores se añadieron elementos renacentistas, manieristas y barrocos. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, junto a la catedral de Sevilla y al Archivo de Indias, en el año 1987. En 2017 recibió 1.799.465 visitantes, unas cifras muy similares a las de la
catedral de Sevilla, convirtiéndolo en el sexto monumento más visitado de España.La parcela donde se encuadra el recinto del Alcázar estuvo ocupada desde el siglo VIII a.C. Se han encontrado restos de un edificio romano del siglo I, del cual no se conoce con certeza su función. Este
inmueble del siglo I se extendía desde el patio de Banderas hasta el interior del recinto actual. Sobre sus ruinas se edificó una iglesia paleocristiana, identificada por algunos como la basílica de San Vicente, que fue uno de los tres templos principales de la ciudad durante la
época visigoda. De este primitivo templo se han encontrado algunos restos en el patio de Banderas. Algunos capiteles y fustes de este antiguo templo se aprovecharon en la construcción del palacio de Pedro I. En el 914 los omeyas construyeron una alcazaba con una
muralla cuadrangular adherida a la antigua muralla romana de la urbe. La única puerta de acceso conocida a esta alcazaba se encontraba a la altura del número 16 del patio de Banderas y de la que se conserva la jamba norte de un
arco. En el interior había algunas dependencias simples adosadas a los muros, como almacenes, caballerizas y cuarteles. Tras la caída del califato, la aristocracia abadí tomó el gobierno de la ciudad. Esta realizó una prolija actividad constructiva. A mediados del siglo XI, la
alcazaba se amplió hacia el sur, duplicando su superficie. Se creó una nueva entrada con un castillete de control, del cual se conserva una doble puerta de herradura en la actual calle Joaquín Romero Murube. En el interior, se construyeron una serie de pequeños edificios y
probablemente hubo un edificio principal, palaciego, en donde actualmente está el palacio Gótico. En la segunda mitad del siglo XI el rey Al-Mutamid amplió la fortaleza hacia el oeste y se construyeron algunos edificios palaciegos. Este fue el primitivo Alcázar de la Bendición
(Al-Mubarak). De las dos alcazabas y del Alcázar de Al-Mutamid solamente quedan algunos vestigios en las murallas. En el siglo XII los almohades reformaron por completo todo este espacio. Crearon un sistema de murallas que unía el Alcázar con otras fortificaciones
hasta el cauce del Guadalquivir. El Alcázar llegaba hasta la torre de Abd el Aziz, situada en la actual avenida de la Constitución. En el interior se construyeron una decena de edificios nuevos y de mayor tamaño. Las murallas del Alcázar pasaron, además, a ser parte de unas nuevas y
reformadas fortificaciones para la defensa de la ciudad. Estas obras defensivas culminaron a comienzos del siglo XIII con la construcción de la torre del Oro.Tras la conquista de la ciudad, Fernando III no realizó ninguna actuación en el alcázar. La corte cristiana se estableció
durante décadas en los antiguos espacios almohades. Entre 1252 y 1260 Alfonso X aprovechó el espacio del edificio principal para construir el palacio Gótico. Los demás edificios del Alcázar almohade fueron reformados para su posterior uso. En el siglo XIV, tras el terremoto
sucedido en 1356, que afectó gravemente a la ciudad, el rey Pedro I ordenó el derribo de tres edificios palatinos almohades para construir el palacio Mudéjar, que se adosó al palacio Gótico alfonsí. La construcción comenzó el mismo año 135610 y, según las inscripciones del propio
Alcázar, finalizó en 1364. En 1366 comenzó una guerra civil que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II, que terminó con la muerte de Pedro en 1369, por lo que no parece que hubiera podido vivir en él por mucho tiempo. A lo largo de la historia, el Alcázar ha sido el escenario de
diversos acontecimientos relacionados con la Corona española. Entre 1363 y 1365, como sede de la corte castellana, fue visitado por los diplomáticos de la corte de Granada Ibn Jaldún, filósofo, e Ibn al-Jatib, cronista y poeta, para firmar un tratado de paz con el rey don Pedro.
En 1367 el príncipe de Gales envió a los diplomáticos ingleses Neil Loring, Richard Punchardoun y Thomas Balastre a este Alcázar para encontrarse con don Pedro y cobrar unos pagos. En 1477 los Reyes Católicos llegaron a Sevilla, utilizando el recinto como aposento, y un año
después, el 14 de junio de 1478, nació en el palacio su segundo hijo, el príncipe Juan. Se conoce que este parto real fue asistido por una partera sevillana conocida como "la Herradera" y que contó con la presencia, como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso
Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que el hijo era de la reina. En 1526 se celebró en el Alcázar la boda de Carlos I con su prima Isabel de Portugal. En 1823, con motivo de la intervención militar de
los Cien Mil Hijos de San Luis, la familia real, con Fernando VII a la cabeza, residió en Sevilla durante dos meses, en los que el Alcázar sirvió de residencia real. Coincidiendo con esta estancia real, el 17 de abril de 1823 nació en la ciudad, el infante Enrique de Borbón y Borbón-
Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula de Borbón y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, y al que el rey Fernando VII le concedió, algunos días después de su nacimiento, el título de duque de Sevilla. Por decreto de 22 de abril de 1931, el Gobierno de la II República
española, a propuesta de su ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, cedió el Alcázar y sus jardines al municipio de Sevilla.
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viernes, 3 de enero de 2020

Santorini


Queridos amigos! Espero que hayáis tenido un buen fin de año. Después de unos días desconectada del blog comienzo con este montaje de mi visita a Santorini, espero que os agrade. Besos.

lunes, 9 de diciembre de 2019

¡Felices fiestas amigos!


Queridos amigos! Mi mayor deseo es que paseis unas fiestas de Navidad muy felices y que el año 2020 venga para todos lleno de amor, ilusión, armonía, comprensión etc...y que gocemos de buena salud que es primordial.
Como algunos amigos no tienen foto de perfil no he podido ponerla pero a todos os tengo muy presentes y agradezco mucho vuestra amistad y cariño. 
¡¡Besos y abrazos llenos de mucha ilusió!!. 


jueves, 28 de noviembre de 2019

Mura

Mura es un municipio de la comarca del Bages, en la provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña, España. Mura está situado en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac.
La primera noticia que se tiene de su existencia data del año 978. Alrededor de la iglesia de Sant Martí, ya documentada el año 1088 empezaron a levantarse las primeras casas de este pintoresco pueblo que aún hoy en día conserva todo su encanto medieval.
Históricamente, el trabajo en el campo era la principal dedicación de sus gentes; especial importancia tuvo el cultivo de la uva, que a partir del siglo XVIII desplazó las formas más tradicionales de agricultura. Ésta era una
tarea especialmente ardua dada las características montañosas del terreno, solventadas en parte mediante la construcción de lagares entre las viñas, los cuales se
utilizaban para la prensa y fermentación de la uva. Ya entrado el siglo XIX, la filoxera acabó con los viñedos y provocó un importante descenso de la población.
Otra tarea importante, hasta mediados del siglo XX, fue la elaboración de carbón vegetal, hasta el momento en que la energía eléctrica determinó su desaparición.
Desde entonces, sus gentes se dedicaron a otra clase de
trabajos en consonancia con los nuevos tiempos. Así, se instaló una fábrica textil a principios del siglo XX, la cual estuvo en funcionamiento hasta el año 1964. Lógicamente,
el cierre de ésta, tuvo importantes consecuencias socio-económicas en la vida del pueblo, determinando la emigración de la población hacia las ciudades industriales
o hacia poblaciones vecinas. Desde entonces, la fisionomía de Mura se ha ido transformando hasta convertirse en un pueblo con gran número de segundas residencias, sentando
las bases para una tradición turística en potencia.
Precisamente, para con los nuevos trabajos e ingresos devengados del turismo, resultó muy relevante la creación del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, en
el año 1972. Desde entonces aumentó el número de turistas y visitantes. A nadie se le escapa que, como ocurre en otros muchos municipios de Cataluña, el turismo podría garantizar el futuro del pueblo y su núcleo poblacional.
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jueves, 14 de noviembre de 2019

Extrañar


Sensación que estos días me hizo regar atisbos de duda en el alma. Extrañar un abrazo de oso, una risa hermosa, unos ojos azules como el mar. Extrañar las frases y sus cartelitos llenos de ingenuos "te amo". Extrañar sus manos, su olor, su rostro, sus hombros, su ser completo e inocente. Extrañar sus retos, sus reproches y miedos. Extrañar nuestros mimos, los días de sol, las tardes con medialunas, las cartas, las llamadas. Extrañar hace fortalecer mientras el silencio te aturde en consejos, donde el interior te busca y pide desesperados gritos de realización. Extrañar hace crecer, hace dudar, hace buscar. Es bueno extrañar a quienes amamos. Solo así comprendemos que la unión entre dos personas va más allá de los defectos, de las distancias y el diálogo no existente. Hay que sembrar paciencia, dejar orgullos y rencores para emprender tiempos de abundancia en materia del corazón. Crecer duele y mucho, pero cuando ves los frutos, ves lo maravilloso y lo esencial de la vida. Tranquilidad y regocijo viene luego, mientras las palabras son empujadas por los hechos.
                                                
       (Nicolás Manservigi)

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sábado, 2 de noviembre de 2019

Alquézar

Alquézar (Alquezra en aragonés) es un municipio de la comarca Somontano de Barbastro, en la Provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón, España.
Está situado en la margen derecha del río Vero, en su último cañón, al pie de las sierras de Balcez y Olsón. Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. El topónimo árabe "Alquézar" (al-Qasr) significa fortaleza, y hace clara
alusión a su origen militar. Es un pueblo surgido a la sombra de un castillo, poblando la falda de la montaña. Fue una de las principales fortalezas de la Barbitania, protegiendo el acceso a Barbastro. Según los cronistas musulmanes, perteneció primero a los Banu Jalaf y sería conquistada en el 893 por Ismail ibn Muza, de los Banu Qasi de Zaragoza, y tomada más tarde por al-Tawil. En 938, Abd al-Rahman III nombró a su hijo Yahia
gobernador de Barbastro y Alquézar. Jalaf ibn Rasid levantó a comienzos del siglo IX esta fortaleza como enclave defensivo frente a los núcleos de resistencia pirenaicos cristianos, en este caso, frente al condado autóctono de Sobrarbe. En torno a 1067 es conquistada por Sancho Ramírez (hijo de Ramiro I) y se convierte en fortaleza cristiana -"Castrum Alqueçaris"- frente a los musulmanes, constituyéndose en punto clave para
posteriores etapas de la Reconquista. Se dotó la fortaleza con guarniciones militares asistidas por una comunidad agustiniana. En 1099, se consagró como capilla real la iglesia de Santa María. A medida que el proceso de la Reconquista avanza hacia tierra baja (Barbastro, Huesca,...) pierde importancia como fortaleza militar estratégica y se convertirá en una institución religiosa y centro comercial de la comarca, conocida como "priorato alquezarense". La población primitiva residía dentro del
recinto amurallado del castillo. El aumento de población en el siglo XIII, gracias a las mejoras sociales y económicas, hará que se comience a edificar fuera de la fortaleza; la población se irá trasladando gradualmente al "Burgo Nuovo Alquezaris" dejando el castillo prácticamente deshabitado, ocupado solamente por algunos religiosos. El pueblo tiene una fisonomía totalmente medieval que muy poco ha cambiado, al menos en lo que se refiere al trazado 
de las calles: un trazado sinuoso con un evidente sentido práctico, facilitando la comunicación (una red de calles bien enlazadas mediante otros callejones más pequeños) y resguardando de las inclemencias del tiempo (del sol y del viento). Es un trazado típicamente musulmán, de callejuelas estrechas y altas, pero es ésta una disposición típica de los pueblos de montaña más antiguos, adaptados a la topografía (las casas se apiñan en la ladera). Tenía el
pueblo un cierto sentido defensivo como recinto cerrado y fuerte, tal vez amurallado (aunque esto no parece probable); se accedía por tres puertas de las que se conservan dos: la principal, gótica (siglo XIII), y la otra en la parte baja del pueblo; tenían portalones que se cerraban a una hora determinada, no permitiéndose el acceso al interior del pueblo. El pavimentado de las calles era mucho más rústico que el actual, a base de gruesos
cantos de piedra clavados en el suelo de tierra, sin ningún tipo de argamasa para la unión. Las calles tenían un sistema de desagüe, con vertiente hacia el centro, canalillo por el que discurrían las aguas. La población de Alquézar era totalmente cristiana, pero abundaban los mudéjares (musulmanes conversos) en la comarca, y éstos serían los alarifes de la mayoría de las casas. De las actuales casas las más antiguas podrían datarse en los
siglos XIV y XV, y en la época de esplendor del pueblo, el siglo XVI. Las casas se integran perfectamente con el entorno por el uso de materiales autóctonos, como la Piedra (sobre todo para esquinas, zócalos, marcos de ventanas y puertas), el ladrillo, el adobe o el tapial. Los alarifes mudéjares introdujeron la técnica del ladrillo, más práctico que la piedra, casi de igual resistencia y, sobre todo, mejor conocido por estos alarifes. El buen uso del ladrillo se observa sobre todo en las galerías
superiores de arquillos y en los aleros. Estas casas, o bien son de origen noble o de función ganadera y agrícola, pero todas con un sistema y un esquema básicamente igual en todas: interiormente tienen una planta calle de servicios, con cuadras, lagar, bodegas. Una planta noble de vivienda. Y una falsa o granero. Al exterior, domina la fachada el gran arco de acceso, que puede ser de piedra o de ladrillo (dependiendo del gusto o de las posibilidades económicas). 
También en la planta calle puede haber una pequeña ventana, que da al lagar. En el planta noble destaca el escaso número de ventanas, así como su pequeño tamaño; puede existir algún balcón (se generalizan a partir del siglo XVIII), sobre todo en las casas más ricas. En las casas destacan las galerías de arquillos de ladrillo, o bien arquitrabadas, mediante vigas de madera con columnas y zapatas talladas. Estas galerías son típicas de la
arquitectura civil aragonesa de los siglos XVI y XVII. Rematan las fachadas otros elementos característicos, como son los aleros, muy salientes, que protegían de la lluvia; son en madera o bien en ladrillo, con diferentes combinaciones, sobre todo en retícula y en esquinilla. Un elemento muy típico del pueblo, y de tradición medieval, son los pasadizos en alto, gracias a los cuales parece ser que se podía pasar por todo el pueblo sin pisar la calle,
manteniéndose esta práctica hasta el siglo XVII. La plaza Mayor era el centro neurálgico del pueblo. En ella se encuentran las casas más nobles de la villa; es como un centro de caminos similar al foro romano o al zoco musulmán. Se concibe rodeada de soportales; la irregularidad de sus porches arquitrabados o con arcos, con columnas o pilares, de piedra o de ladrillo) se debe a las distintas épocas de construcción y al hecho de carecer de normas urbanísticas, haciéndolos cada uno a su gusto. Los escudos tendrían su origen en los emblemas de las familias nobles. Se colocaban sobre los arcos de entrada de las casas. El de Alquézar es una fortaleza con tres torres, más alta y
ancha la central. Este símbolo puede aparecer formando parte de escudos particulares junto a otras figuras: los elementos más habituales son torres, cruces de órdenes militares, flores de lis, barras, el olivo, etc. Estos escudos datan en su mayoría del siglo XVIII, época de renovación de las casa, pero se copiaron de los originales medievales.
Están sin estudiar, y el significado de muchos de ellos se ha perdido con el tiempo, al pasar las casas de unas familias a otras.

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