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miércoles, 27 de mayo de 2020

Monasterio de Oña


El monasterio de San Salvador de Oña, situado en la villa de Oña, (provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León, España). Fue fundado en 1011 por el conde de Castilla Sancho García, nieto del Conde Fernán González, para su hija Tigridia, como monasterio dúplice, con monjas procedentes del de
San Juan de Cillaperlata, y monjes del de San Salvador de Loberuela. Por escritura otorgada el 30 de junio de 1033 por el rey Sancho el Mayor de Pamplona y su esposa Mayor de Castilla, el monasterio pasó a depender únicamente de los monjes cluniacenses. Es a partir de este momento cuando mayor
desarrollo e influencia adquiere, y llegan a estar bajo su jurisdicción más de setenta monasterios e iglesias repartidos geográficamente por el norte de la provincia de Burgos, Cantabria y el valle del Pisuerga palentino. Un nuevo brote de florecimiento se produce cuando, a partir de 1506, se integra en la
Congregación Benedictina de Valladolid. La invasión francesa primero y la desamortización de Mendizábal posterior son la causa de no pocas destrucciones y del abandono del cenobio por parte de la Orden de San Benito.
El benedictino fray Ponce de León en el siglo xvi instauró en el
monasterio la primera escuela de sordomudos del mundo. A partir de 1835 su iglesia se convierte en parroquia de la localidad y las dependencias monacales no volverán a ser restauradas y ocupadas hasta 1880 en que fueron adquiridas por los jesuitas, instaurando el Colegio Máximo (facultades de teología y filosofía) de los
jesuitas en Oña que tenía la función de Colegio y Noviciado de la Compañía de Jesús, quienes permanecieron en ellas hasta 1967 en que proceden el 21 de diciembre a firmar su venta por 24 millones de pesetas a la Diputación Provincial de Burgos, que convierte el complejo monástico en hospital psiquiátrico y granja agrícola. En
2012 se celebró en el monasterio la decimoséptima exposición de Las Edades del Hombre bajo el título de Monacatus. Desde 2013 se celebra de julio a diciembre la exposición de arte contemporáneo El Jardín Secreto en la portería y los jardines del monasterio. De su época de esplendor nos quedan importantes
restos arquitectónicos y ornamentales, así como una interesante y extensa documentación que, en la actualidad, está depositada en el Archivo Histórico Nacional. El conjunto monástico estaba formado por una serie de edificios distintos, entre los que destacan la iglesia, comenzada a finales del siglo xii con remodelaciones góticas del xv, al igual que la fachada, y el claustro conocido como "patio gótico". La puerta gótico-mudéjar es un excelente exponente de esta manifestación artística, y da paso al vestíbulo que acoge, en su piso superior, la sillería del coro alto. La iglesia interiormente fue reconstruida en el siglo xv. Llama la atención sus dimensiones, 83 metros de longitud, 20 metros. de ancho, y 20 metros. de altura. Cuatro retablos barrocos flanquean la entrada. Pórtico adornado con estatuas de reyes,

ante el Monasterio de Oña. Atravesando la verja destaca en el
muro de la derecha un mural al fresco de pintura gótica de gran valor, datada en los principios del siglo xiv, en el que se narra la vida de santa María Egipcíaca. Esta obra se descubrió por casualidad al quedar al descubierto pintura polícroma durante una reforma. En frente, en el lado del evangelio, la talla románica del Cristo de Santa Tigridia, del siglo xii, preludian los tesoros que la iglesia sigue encerrando. Sobre el primitivo crucero románico se levantó, en el siglo xiii, el actual, coronado por una sencilla linterna. Del antiguo restan unos hermosos capiteles policromados. En este espacio se ubicó en el siglo xiii el órgano, recientemente restaurado por la Junta de Castilla y León. Frente al citado órgano podemos contemplar el retablo de la Inmaculada a la vez que restos del antiguo retablo mayor que presidió la iglesia hasta
el siglo xviii. Seguidamente se entra en la inmensa capilla, auténtica joya de la iglesia, coronada por una atrevida bóveda estrellada de 400 m², construida por Fernando Díaz hacia 1460. siglo xviii se abre en su frente un ábside con objeto de albergar el cuerpo de San Íñigo. Alrededor de la capilla principal, se
encuentra la sillería del coro de doble piso, de estilo gótico y tallada en madera de nogal por Fray Pedro de Valladolid, del siglo xv. A ambos lados, y del mismo autor, sobresale el panteón real y condal, bellísima obra gótico-mudéjar. El retablo mayor es de estilo barroco, con un arco que da paso a la capilla de San Íñigo
decorada con pinturas de Francisco Bayeu, cuñado de Goya. La sacristía de estilo herreriano del siglo xviii, de grandes proporciones, guarda tesoros parroquiales entre los que destaca la escultura sepulcral del obispo Pedro López de Mendoza, natural de Oña. El claustro, obra de Simón de Colonia, fue construido en
su piso bajo en el siglo xvi, y en el siglo xvii el superior. Completa el conjunto monumental la fachada renacentista barroca del Monasterio (siglo xvii) adornada con las estatuas de condes y reyes fundadores así como heráldica de los cuatro reinos. La iglesia y el claustro sirvieron de enterramiento a diversos personajes de la realeza y de la nobleza castellana, cuyos restos
mortales descansan en la actualidad en dos conjuntos compuestos por arcas sepulcrales de madera de nogal ricamente talladas, cubiertas por baldaquinos del mismo material y factura. Los sepulcros, la cubierta, y los muros decorados con sargas hispano-flamencas, representan diferentes escenas de la Pasión y la Resurrección de Cristo, constituyendo una obra única en España.
Argaiz atribuye la obra a la época de Fray Juan Manso, abad del Monasterio, que comenzó su mandato por los años de 1495. La bóveda de la capilla mayor, una estrella de ocho puntas de 1450, es obra de Fernando Díaz de Presencio, siguiendo las trazas de Juan de Colonia. Frontal del sepulcro del rey Sancho II de Castilla. Miembros de la realeza que recibieron sepultura en el monasterio de Oña.

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jueves, 14 de mayo de 2020

Allariz

El Ayuntamiento de Allariz se ubica en la mitad occidental de la provincia de Orense, ocupando una extensión de 85,96 km². Su villa se compone de un conjunto urbano interesante dentro de Galicia, la cual mereció en 1971 la
declaración de Conjunto Histórico Artístico. En el siglo XI Alfonso VI hace levantar el Castillo y las murallas. En el siglo XII Alfonso VII le concede a la Villa el famoso Fuero que la convierte en Villa Real. Sancho IV nombró a
la villa de Allariz como “Llave del Reino de Galicia”, al mismo tiempo que en extramuros crecía una importante colonia judía. Aquí se educó Alfonso X el Sabio; aprendió el gallego, ya que su dialecto, el portugués, se hablaba ya
en el vecino reino lusitano desde su evolución a partir del nieto del primer monarca portugués don Alfonso Enríquez que luego le permitió utilizar en algunas Cantigas compuestas en su scriptorium y, al menos diez de ellas,
seguramente debidas al mismo rey. La participación de Allariz en las revueltas "Irmandiñas” y la fundación del Hospital son los hechos más destacados del siglo XV. Entre los siglos XVI y XVII se construyen numerosas
casas hidalgas, se colocan los cuatro Cruceiros de la Villa, se funda el Pósito Agrícola y empieza una serie de guerras con Portugal que continúan en el siglo XVIII por la cuestión sucesoria. En este mismo siglo, un incendio
destruye parte del Convento de las Clarisas que se reedifica. El siglo XIX comienza con la ocupación de las tropas napoleónicas y prosigue con la desamortización de mediados de siglo que supuso el desmantelamiento del
Castillo y que culmina con la desaparición del puente de la “Zapateiría” y buena parte de los tramos amurallados. En 1900, la Villa vive momentos de prosperidad, llegando a tener 10.000 habitantes. El lino era la principal ocupación
con más de 50 talleres. La decadencia de esta actividad coincide con el auge del curtido del cuero, principal actividad hasta principios de los 60. Desde entonces, se produjo una decadencia económica y demográfica de la
cual Allariz ha resurgido en los últimos años. Su Casco Histórico, ofrece un buen estado de conservación, gracias al esfuerzo rehabilitador de los últimos años, trabajo que se ha visto recompensado con el Premio Europeo de Urbanismo por el proyecto de Recuperación Integral del Conjunto Histórico-Artístico de Allariz y de su río Arnoya, en 1994. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.


miércoles, 29 de abril de 2020

Palacio de Viana

El palacio de los marqueses de Viana es un palacio-museo de la ciudad de Córdoba (España), situado en el barrio de Santa Marina. El 27 de marzo de 1981 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. El
palacio de Viana, antes conocido como palacio de las Rejas de don Gome, en alusión a uno de sus primeros propietarios, es una muestra de casas solariegas de la nobleza cordobesa. Aunque hay constancia documental de
la existencia de unos edificios del siglo XIV, la historia del palacio comienza con Gómez Suárez de Figueroa, señor de Fuencubierta, alcaide mayor de Antequera y veinticuatro de Córdoba durante el siglo XV. Desde el
primer propietario, el palacio va ampliándose y sufriendo grandes transformaciones hasta mediados del siglo XX. Edificio del siglo XIV, su fachada principal se piensa que fue trazada por Juan de Ochoa, de estilo manierista,
durante el siglo XVI. Ha tenido a través de los años numerosas restauraciones y ampliaciones, ha habido hallazgos arqueológicos, creyéndose que en un principio fue un edificio romano. El palacio se mantuvo en poder de
la familia Villaseca hasta que, a mediados del siglo XIX, pasa a los marqueses de Viana por matrimonio y es sustancialmente mejorado a principios del siglo XX en sus colecciones artísticas por el segundo marqués José de
Saavedra y Salamanca, importante personaje de la corte de Alfonso XIII. Dicho monarca visitó en varias ocasiones el palacio debido a su amistad con el aristócrata y a sus cargos como jefe superior de Palacio y caballerizo mayor.
En 1955, el III marqués de Viana vendió su palacio homónimo de Madrid para ocuparse como sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, por lo que todas sus pertenencias allí expuestas se trasladaron a Córdoba,
hecho por el que recibiría la Medalla de Oro de la ciudad unos años después. La viuda del tercer marqués, Sofía Lancaster, intentó vender el palacio en diversas ocasiones, sin embargo, tras las protestas cordobesas, lo cedió
formalmente el 2 de julio de 1980, en una reunión celebrada en el Hotel Ritz, a la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba a cambio de una renta anual de 20 millones de pesetas. Dicha Caja Provincial derivaría más adelante en el
banco CajaSur, quien todavía ostenta su propiedad y que, a través de su fundación cultural, la ha adaptado para museo con una serie de colecciones distribuidas por sus salas, abriendo al público el 31 de octubre de 1981 con la
presencia del presidente del Senado Cecilio Valverde. Una de sus grandes atracciones son sus hermosos doce patios cordobeses, unidos entre sí por galerías, con gran diversidad de plantas, sobre todo en primavera y verano
cuando florecen las plantas y dan gran color al recinto. El agua es también uno de los elementos principales, ya que se fusiona con la vegetación creando un patio en armonía con la naturaleza. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato. Gracias.

martes, 14 de abril de 2020

Trujillo

Trujillo es un municipio español de la provincia de Cáceres, en la comunidad autónoma de Extremadura. Trujillo ha recorrido todas las etapas de la Historia, desde poblado romano a ciudad medieval, lo que le ha servido para
obtener los títulos de Ciudad Muy Noble, Muy Leal, Insigne y Muy Heroica. Desde 1528 fue la capital de la provincia de Trujillo, integrada como partido de la provincia de Salamanca en 1591, hasta la creación de la
provincia de Extremadura en 1653. En la localidad nacieron, entre otros, Francisco Pizarro, conquistador del Perú, cuya escultura ecuestre se levanta en la Plaza Mayor, y Francisco de Orellana, descubridor del río
Amazonas. Trujillo se asienta sobre un promontorio rocoso de naturaleza granítica, el Cerro Cabeza de Zorro. En tiempos de los romanos, el lugar fue conocido como Turgalium y llegó a ser una prefectura estipendiaría de la
capital lusitana, Augusta Emérita, en la calzada que unía esta ciudad con Caesaraugusta. Posteriormente fue poblada por pueblos bárbaros (principalmente visigodos) aunque la mayoría de la población siguió siendo
hispanorromana. Más tarde llegaron los musulmanes, pasando a ser una de las principales poblaciones de la región de influencia gobernada desde Badajoz (que llegó incluso a formar uno de los reinos de taifas). La
Reconquista hizo de Trujillo un lugar estratégico para los dos bandos enfrentados, pues ya en la época califal se construyeron la fortaleza, los aljibes y parte de la muralla. En 1165 la ciudad pasó a estar controlada brevemente por
Gerardo Sempavor, antes de pasar poco después a manos de Fernando Rodríguez de Castro. A mediados del siglo XII la ciudad de Trujillo se convirtió en la cabeza de un señorío semi-independiente, propiedad de Fernando
Rodríguez de Castro "el Castellano", miembro de la Casa de Castro. El señorío abarcaba un territorio que se extendía entre los ríos Tajo y Guadiana, y entre otras localidades, comprendía las de Montánchez, Santa Cruz de
la Sierra y Monfragüe. En 1185 falleció Fernando Rodríguez de Castro "el Castellano", pasando entonces a heredar Pedro Fernández de Castro "el Castellano" los bienes paternos, entre los que sobresalían el señorío de
Trujillo, compuesto de numerosas fortalezas y localidades en la región de Extremadura, y el Infantado de León, que Fernando II de León había donado a sus padres en 1170. Tras la muerte de su padre, Pedro Fernández de Castro se
declaró vasallo de su primo Alfonso VIII de Castilla y le entregó el señorío de Trujillo, que Alfonso VIII cedió a la Orden de Santiago y a la Orden de Alcántara en 1186, junto con la mitad de sus rentas, a fin de que repoblasen y
defendiesen los territorios comprendidos entre los ríos Tajo y Guadiana. Un año después, en 1187, Pedro Fernández de Castro "el Castellano" consignaba en su testamento que, en caso de que falleciese sin
descendencia, todos sus castillos situados en la Extremadura leonesa pasarían a ser de la Orden de Santiago. Dicha donación se hizo in ipso pacto quod habeo cum domino rege Aldefonso, lo cual implicaba que los
castillos no podrían usarse nunca para luchar contra el rey de Castilla. Posteriormente volvió a estar incluida en el Imperio almohade. Un ejército formado por fuerzas de las Órdenes Militares y del obispo de Plasencia puso sitio a la
ciudad de Trujillo. El rey andalusí Abu Abdellah ibn Hud acudió a la petición de socorro, pero se retiró sin hostigar a los sitiadores. Así, el 25 de enero de 1232, un grupo de soldados encabezados por Fernán Ruiz reconquistaron
definitivamente la villa, pasando a pertenecer a la Corona de Castilla durante el reinado de Fernando III. La ciudad recibió fuero, concedido por Alfonso X de Castilla, el 26 de julio de 1256. El rey Juan II de Castilla le concedió el
título de ciudad en 1430. Desde 1232 ya era una villa de realengo, lo cual suponía una dependencia directa de la Corona. No obstante, la ciudad sufrió algunos breves intentos de señorialización, como la concesión a Álvaro de
Zúñiga en 1469 y la concesión a Juan Pacheco en 1474. En 1465, el rey Enrique IV de Castilla concedió a la ciudad un mercado franco. Uno de los lugares principales que se formaron fue la actual Plaza Mayor que, después de la
vuelta de algunos de los numerosos hombres que marcharon a América, fue engalanada por majestuosos palacios. El siglo xvi fue una época muy importante para Trujillo. La población de la ciudad aumentó
considerablemente, teniendo ya más de 5000 habitantes en las primeras décadas del siglo y aumentando aún más posteriormente. A pesar de ello, el descubrimiento de América provocó una gran emigración de familias de
trujillanos al continente recién descubierto. De Trujillo salieron importantes conquistadores y exploradores, como Francisco Pizarro, Diego García de Paredes o Francisco de Orellana. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que entén en este lugar, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.