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domingo, 9 de septiembre de 2012

El Castillo de Peñiscola

El Castillo de Peñiscola


El Castillo Palacio de Peñíscola (Provincia de Castellón, España), también llamado Castillo del Papa Luna está emplazado en la zona más elevada del peñón que domina la ciudad, alcanzando una altura de 64 m sobre el nivel del mar. Su perímetro es de unos 230 m y tiene una altura media de 20 m. Los Templarios construyeron esta obra románica sobre restos de la antigua alcazaba árabe entre 1294 y 1307.
El Papa Luna, una de las figuras hispánicas más universalmente conocida y a la vez controvertida, se trasladó en 1411 a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia. De los muros y dependencias de esta fortaleza irradian ideas, sentimientos y prejuicios sobre un hombre íntegro, honrado y virtuoso que tuvo la osadía de perseverar en su convencimiento de verdadero Papa de la Iglesia Católica en una época marcada por guerras, ambiciones, codicias y corrupciones que afectaron incluso a las altas dignidades de la Iglesia, cuyo poder espiritual tuvo que claudicar ante el poder político y civil.

El Castillo

De similares características a las construidas por los mismos caballeros en Tierra Santa y Cataluña, destaca su parecido con el castillo de Miravet, construido 150 años antes. Benedicto XIII realizó pequeñas reformas durante su estancia en este castillo transformándolo en palacio papal.
La fábrica de los muros es de piedra labrada y todas las dependencias se cubren con bóvedas de cañón, en ocasiones algo apuntadas, que arrancan de impostas muy simples formadas por un cordón moldurado. Los huecos de las puertas están forjados con arcos de amplio y generoso dovelaje.
Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, tanto en las estancias templarias como en las estratégicas e intrincadas dependencias pontificias que realizaría más tarde Benedicto XIII (entre las que estuvo instalada una de las mejores bibliotecas del mundo). Pero, tal vez, el mayor interés arquitectónico del castillo se encuentra en la solución abovedada del Cuerpo de Guardia y en la austeridad y severa proporción de la Basílica de los Templarios.
Utilizada por Benedicto XIII y Clemente VIII como Basílica Pontificia, a las características constructivas del resto de estancias une el presbiterio formando ábside semicircular cubierto con una media cúpula de cascarón encumbrada sobre un arco toral y un pequeño ventanal situado en el centro del ábside que ilumina tensionalmente el espacio. En esta Basílica reposaron durante algún tiempo los restos del Pontífice.
En este castillo se conservan todavía remembranzas evocadoras de la presencia del Papa Luna y de su sucesor Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz, segundo Papa de Peñíscola. La Basílica papal de Benedicto XIII, austera nave de planta rectangular con bóveda de cañón algo apuntada y casquete esférico sobre el ábside; el salón del trono donde recibía embajadas y recepciones; el salón del cónclave; el estudio con ventanas al mar; las habitaciones pontificias, etc. Todo ello, utilizado por los dos papas de Peñíscola, había servido con anterioridad a los Caballeros Templarios y a los Montesianos que tuvieron aquí la sede y sostén de su encomienda.
Durante el periodo de las Germanías (1519-1521), Peñíscola fue sede de la coalición de fuerzas capitaneadas por el Virrey de Valencia, Didac Hurtado de Mendoza, que se opusieron a los agermanados. Por este hecho, el Virrey concedió a la población el título de fidelísima en 1522 y otorgó el perdón a los agermanados locales en nombre del rey Carlos I (1525). Felipe II ordenó la construcción de nuevas defensas artilleras, ejecutadas por el arquitecto italiano Juan Bautista Antonelli, con el objetivo de protegerla de los ataques de los piratas berberiscos. Estas no alteraron sustancialmente la conformación del castillo.

El Papa Luna


Benedicto XIII, nacido Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, (Illueca, Zaragoza, 1328 - Peñíscola, Castellón, 1423), más conocido con el apelativo del Papa Luna, papa en la obediencia de Aviñón, cardenal desde diciembre de 1375. Actualmente considerado como antipapa.
Nacido en Illueca, localidad de la Provincia de Zaragoza, en el Reino de Aragón, era miembro de la familia Luna, una de las principales familias aragonesas, emparentada con arzobispos y reyes. Empezó la carrera militar, como era tradición con los segundones de las casas importantes, pero luego pasó, como también era tradición, a la iglesia. Estudió leyes en la Universidad de Montpellier, en la que más tarde fue profesor de derecho canónico.
Nombrado cardenal por el papa Gregorio XI en los turbulentos años de la sede de Aviñón, acompañó al pontífice cuando, a instancias de Santa Catalina de Siena, éste volvió a Roma. El papa Gregorio XI falleció durante los preparativos para su vuelta a Aviñón, huyendo de los conflictos y revueltas en Roma.
Obligados por el pueblo de Roma, que irrumpió en el cónclave tirando una puerta y que amenazó con cortarles la cabeza, la mayoría de los cardenales votaron al futuro Urbano VI. Tras la llegada de los restantes cardenales que no habían podido acudir a Roma a tiempo, se consultó a don Pedro sobre la legitimidad del cónclave y con los datos aportados canónicamente se entendió que no había sido legal, puesto que se había votado, no por convicción, sino por miedo. Se eligió a Clemente VII, que volvió a Aviñón. Don Pedro de Luna fue legado de este pontífice durante 16 años.

6 comentarios:

  1. Maravilloso documento.
    Cuando pase por Alcoy casi lo hago, pero por problemas de tiempo quedó para otra vez.
    Un gran trabajo documental. Me ha encantado.
    Un abrazo.

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  2. Que gran trabajo has hecho! Ricas historias que me fascinan, y que no conocia, ¡que tiempos aquellos y que construcciones impactantes!
    Un abrazo.

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  3. Una entrada muy interesante y que me trae a la memoria recuerdos de un fin de semana genial ¡Qué bien lo pasamos!¿no

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  4. Gracias por esta entrada, que nos nuestra cómo el hombre sea de Iglesia, sea civil o político, no está libre de ambiciones.
    Fue muy mala época para la Iglesia y el papel de Santa Catalina de Siena , fue decisivo para terminar con los dos papados,obligando al Papa de Aviñón a regresar a Roma.
    Con ternura
    Sor.Cecilia

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  5. Buen trabajo, impecablemente escrito
    Sor cecilia, permitame que le diga que si de algo no pecó Benedicto XIII, era de ambicion, olvida usted que hasta sus mismos enemigos decian que " Este papa peca en exceso de virtud" o aquello de la obediencia a roma es más abundante, pero la de Aviñon más sana.

    Santa Catalina de Siena se metió en camisa de once varas, y lo que pocos dicen que el papa Gregorio XI, preparaba su vuelta a Aviñon, lamentando haberle hecho caso a Santa Catalina, los santos tambien a veces meten la pata.

    Y para terminar quienes seguian a Roma hoy son protestantes, quienes estuvieron al lado de benedicto hoy siguen siendo catolicas, ¿ Curioso verdad?
    Son cosas que suceden hasta en las mejores familias

    Por otro lado decirle que en ambas obediencias, hubo santos canonizados posteriormente

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