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martes, 11 de septiembre de 2018

Tiempo de pausa


Queridos amigos!! Por causas ajenas a mi voluntad, no puedo atender el blog ni visitaros como os merecéis, así,  que no estaré en el blog pero vosotros si estaréis en mi pensamiento y corazón.  Volveré a estar con ustedes cuando me sea  posible. ¡Hasta pronto amigos! Besos y abrazos para todos.
 

jueves, 21 de junio de 2018

Santa María de Rioseco

El monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco fue un antiguo monasterio de España que se encuentra en el Valle de Manzanedo, actual provincia de Burgos, junto al río Ebro, en el territorio donde tuvo su origen el primitivo Condado de Castilla.
La comunidad que en el siglo XIII se trasladó hasta el Valle de Manzanedo había ocupado un pequeño cenobio en Quintanajuar, en el Páramo de Masa, de donde se trasladaron a finales del siglo XII a San Cipriano de Montes de Oca (La Rioja). Cuando a comienzos
del siglo XIII, hacia el año 1204, llegaron al Valle de Manzanedo
ocuparon lo que era el antiguo monasterio de Rioseco, perteneciente al patrimonio de la comunidad de Quintanajuar desde el año 1171 en que lo recibieron como donación de los descendientes de Martino Martini de Uizozes (Martín Martínez de
Bisjueces). No existen noticias anteriores de este antiguo monasterio situado en una pequeña explanada al norte de donde se establecieron definitivamente hacia el año 1236, y cuyas ruinas todavía se pueden visitar. En el lugar ocupado por el primitivo monasterio de Rioseco todavía se pueden ver las ruinas de la iglesia 
conventual, que, después del traslado al nuevo monasterio, fue la parroquia de Nuestra Señora de Parrales. Al parecer, como consecuencia de la grave inundación que sufrió el monasterio en 1216, se organizó el traslado a un solar próximo situado en una
zona algo más elevada. El traslado a la que sería la definitiva ubicación de esta comunidad cisterciense se hizo en 1236. En el siglo XIV, Rioseco formaría uno de los más potentes patrimonios económicos de los cistercienses castellanos. Seguirían años de penuria y crisis a mediados del siglo XV y años de crecimiento
como en el siglo XVII. Desde 1808 a 1809 las tropas francesas alojadas en Medina embargaron buena parte de los granos almacenados, y desde este último año hasta el 29 de junio de 1814 los monjes tuvieron que exclaustrarse. Aunque volvieron a él, no duraron mucho ya que, el 29 de octubre de 1820, durante el Trienio
Liberal, «los comisarios del gobierno revolucionario tomaron posesión de este monasterio». En pública subasta celebrada en Villarcayo, serían vendidos buena parte de sus bienes. El monasterio quedó sin vender. Abandonado, fue en parte aprovechado por la gente del lugar como almacén, parroquia y
cementerio. En 1855, a falta de licitantes, Francisco Arquiaga, comisario provincial de la subasta, cargó con aquella belleza inútil y desolada. Arquiaga desde el principio cedió el templo para el culto, estando éste magníficamente equipado: retablos, cuadros,
órgano, pila bautismal, etc., hasta que su nieta Margarita Arquiaga lo cedió a la Archidiócesis y comenzó su expolio, saqueo y degradación. Según cuentan algunos vecinos del valle, algunas de las estatuas de santos de la orden sirvieron hace años de relleno de
la cercana presa del Ebro. La puerta principal estaba bajo la llamada Torre del Abad. En el siglo XX, tras el abandono del conjunto y debido al expolio de la portada renacentista, se vinieron abajo varias paredes de la torre y hoy ese acceso está inutilizado. Afortunadamente existe una fotografía en el Archivo de la Diputación de Burgos que nos muestra la clasicista puerta con arco de medio punto y columnas que sustentan un frontón triangular. Su claustro es de estilo herreriano y conserva una preciosa escalera de caracol. Aún se mantienen los muros de la iglesia en pie, y las bóvedas conservan algunos restos de policromía. Su cartulario se conserva en el Archivo Histórico Nacional (códice 91B).

Dado su estado de abandono, figura en la Lista roja de patrimonio en peligro, que la asociación Hispania Nostra empezó a elaborar en el año 2006. Ante la pasividad de las instituciones un grupo de voluntarios, encabezados por el párroco del Valle de Manzanedo, se
propusieron salvarlo y la semana del 1 al 6 de agosto de 2011 recuperaron el interior de la iglesia con unos resultados óptimos. Del 6 al 12 de agosto de 2012 restauraron parte del claustro.  Del 5 al 11 de agosto de 2013 fue la tercera semana del voluntariado. Este año los voluntarios del monasterio de Rioseco siguieron reconstruyeron distintas partes del monasterio pero es de destacar la recuperación y colocación de la antigua lápida con escudo de Cristóbal Varona Sarabia junto a la ya existente de su esposa Doña Catalina de Murueta. Los trabajos, en los que participaron diariamente casi medio centenar de voluntarios procedentes de localidades del entorno y de lugares como Madrid, Barcelona o Bilbao, tuvo como fin liberar los ojos del claustro, tapiados desde los años 40 del pasado siglo, cuando se alquiló este espacio para guardar ganado y se taparon los arcos para
que el ganado no entrara a la iglesia. Estas labores fueron sufragadas con donativos, que permitieron alquilar máquinas de obra para desescombrar los materiales más pesados. Se ha publicado además el libro Santa María de Rioseco. El monasterio evocado, de Esther López Sobrado. Los beneficios obtenidos con
su venta se dedican a la restauración de la sala capitular del monasterio. Profesores y alumnos del Instituto de Enseñanza Media Merindades de Castilla de Villarcayo han desarrollado el proyecto «Salvemos Rioseco», premiado por Educación, y como parte del
mismo durante los fines de semana de julio y agosto hay visitas guiadas efectuadas por estos alumnos en las que se puede apreciar la mejoría de este monasterio, aún en peligro de desaparecer.
Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.


miércoles, 6 de junio de 2018

Sos del Rey Católico

Sos del Rey Católico (Sos d'o Rei Catolico en aragonés) es un municipio español de la comarca de las Cinco Villas, al noroeste de la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón. 
La etimología del topónimo “Sos” ha suscitado diversas y variadas hipótesis. Para algunos autores “Sos” significaría sobre un alto, aludiendo a la situación que tiene la villa sobre un altonazo. Para
otros “Sos” haría referencia muy posiblemente al pueblo prerromano de los suessetanos que se encontraron asentados por estas tierras. Finalmente hay una interpretación en la que SOS

vendría a ser las iniciales de “Sancti Oppidum Stephani”, esto es, la villa de San Esteban. Aunque históricamente la localidad siempre se denominó “Sos”, a comienzos del siglo XX, el ayuntamiento
solicitó a la monarquía llamarse “Sos del Rey Católico” como recuerdo de don Fernando II de Aragón, quien nació en dicha villa, a lo que accedió el rey Alfonso XIII, según una Real Orden del 9 de 
enero del año 1925. Asentado sobre la peña Feliciana, en el promontorio más alto se halla el castillo (origen de la villa), y el más bajo, hoy en día Barrio Alto, albergó la judería medieval. En el 
municipio se ha encontrado algún vestigio prehistórico y restos de época romana, pero el emplazamiento actual de la villa arranca en el siglo X, durante la reconquista al Islam. Plaza fronteriza cristiana 
y con el tiempo lugar estratégico entre los reinos de Aragón y Navarra, la villa sigue siendo hoy en día un espectacular recinto amurallado. De los siete portales de acceso conservados el principal es el de Zaragoza. Desde él, la calle mayor “Fernando el Católico” llega hasta hasta la Plaza de la Villa, donde se encuentra el Ayuntamiento. Una buena manera de ver la muralla medieval y sus
accesos es dar un paseo rodeando la villa por el exterior. El conjunto de Sos se compone de bellas casas de piedra, aleros de madera, fachadas con sillares y escudos, ventanas góticas y
renacentistas, y calles empedradas. Sos del Rey Católico, declarado conjunto histórico artístico en el año 1968, es uno de los pueblos más bellos de Aragón. Pasear por sus calles, descubrir sus rincones, 
es una experiencia que no te debes perder. La ubicación de esta población, en una elevación del terreno rocosa le convirtió durante mucho tiempo en plaza fuerte y desde el siglo X en que fue
reconquistada, tuvo gran importancia como ciudad fronteriza. En 1044 fue incorporada por Ramiro I al Reino de Aragón. En el año 1452, en plena Guerra de Navarra, la reina Juana Enríquez se
desplazó a la entonces llamada "Sos" a secas, donde dio a luz al infante Fernando que luego se convertiría en Fernando el Católico. Ese nacimiento añadió la coletilla de "del Rey Católico" al nombre de la población. En 1711 fue nombrada Capital de las Cinco
Villas.Todo su casco histórico está muy bien conservado y el pueblo está declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en el año 1968. La excepcional conservación de su
casco urbano hace que un paseo por esta localidad se convierta en un viaje al pasado destacando las murallas, iglesias, la Plaza de la Villa y el Palacio de los Sada, donde nació Fernando el Católico en el año 1452. En enero de 2016 entró a formar parte de La
asociación de los pueblos más bonitos de España.

Esta  entrada ha sido una sugerencia de nuestra amiga Tesa Medina, del blog "El almacén de los días perdidos".
Las fotos son bajadas de la red, si los autores no desean que estén en este sitio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.





lunes, 21 de mayo de 2018

Real Monasterio de San Juan de la peña

El Real Monasterio de San Juan de la Peña situado en Botaya, al suroeste de Jaca, Huesca, Aragón (España), fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados un buen número de reyes de Aragón. Forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago. Su enclave es
extremadamente singular. Se habitan estas montañas poco después de la conquista musulmana, al construir el castillo de Pano, destruido en el año 734. El origen legendario del Reino de Aragón también encuentra en el monasterio cueva de San Juan de la Peña su propia historia, cuando reunidos los guerreros cristianos junto a
Voto y Félix deciden por aclamación nombrar a Garcí Ximénez su caudillo que les conducirá a la batalla por reconquistar tierras de Jaca y Aínsa, lugar éste donde se produjo el milagro de la cruz de fuego sobre la carrasca del Sobrarbe. Reinando en Pamplona García

Íñiguez y Galindo Aznarez I, conde de Aragón, comienzan a favorecer al Monasterio. El rey García Sánchez I concedió a los monjes derecho de jurisdicción, y sus sucesores hasta Sancho el Mayor, continuaron esta política de protección. Allí pasó sus
primeros años San Íñigo. En el reinado de Sancho Ramírez de Aragón adquiere su mayor protagonismo llegando a ser panteón de los reyes de Aragón. Fueron devastadores los incendios de 1494 y 1675. A raíz del último de ellos, se construyó el Monasterio Nuevo.
 El Monasterio Antiguo fue declarado Monumento Nacional el 13 de julio de 1889 y el Monasterio Moderno el 9 de agosto de 1923. La restauración fue dirigida por el arquitecto modernista aragonés Ricardo Magdalena. Probablemente existiera algún tipo de cenobio
anterior al siglo XI, pero la construcción de mayor importancia empieza el año 1026 por iniciativa de Sancho el Mayor. En el año 1071 el rey Sancho Ramírez cede el conjunto existente a los monjes cluniacenses y favorece su reforma. En este momento se levanta el
conjunto que hoy queda, en mayor o menor medida. La reforma benedictina de Cluny no podía obviar la construcción de un claustro que se finalizará ya entrado el siglo XII. De finales del siglo XI son un conjunto de capiteles de influencia jaquesa del claustro con
temas de animales fantásticos y algunos motivos geométricos y vegetales donde destacan los roleos. Un segundo grupo, formado por veinte capiteles, fue encargado en el último tercio del siglo XII al llamado maestro de San Juan de la Peña, autor anónimo, también
conocido como Maestro de Agüero, probablemente para sustituir otro anterior. El pequeño recinto ofrecía un cerramiento diáfano en forma de arcadas separadas por columnas. Los arcos se veían rematados con cenefas con el típico taqueado jaqués.

El Maestro desarrolla un programa sobre escenas bíblicas donde aparecen entre otras el Anuncio a los pastores, la Natividad, la Anunciación, la Epifanía, el Bautismo y la Circuncisión de Jesús, la Última Cena, episodios sobre Caín y Abel, la Creación de Adán y
Eva, así como su Reprobación y posterior condena al trabajo. Seguramente el maestro de Agüero sólo elaboró los capiteles para dos alas del claustro ya que a finales del siglo XII el monasterio entró en franca decadencia. El programa iconográfico que plantean
los 26 capiteles que conservamos parece enfocar la Salvación a través de la Fe escogiendo los episodios más significativos para ello. Se trabaja con bajorrelieves casi todos dominados por un horror vacui muy acentuado que provoca contorsiones en algunas
figuras que superan el propio marco sacando un brazo como en la escena de Jesús y los Apóstoles. Los gestos son exagerados, casi teatrales, acentuando los ojos y la boca, y confiriendo narratividad a las escenas. En cuanto a las formas, éstas se someten a esquemas geométricos que dominan desde la configuración del rostro o los pliegues de los paños, hasta los movimientos de caballos o de la misma agua que se vierte de un jarro a otro. En el piso superior se encuentra el Panteón real. En él, durante cinco siglos se enterraron algunos de los monarcas de Aragón y de Navarra. Su aspecto actual data del siglo XVIII. En San Juan de la Peña, los reyes de Aragón fueron sepultados en tumbas de piedra colocadas en tres órdenes superpuestos, desde la roca hacia afuera, presentando a la vista sólo los pies del féretro. El
panteón real ocupa las dependencias de la antigua sacristía de la iglesia alta, que data del siglo XI; fue reformado por Carlos III en 1770, siguiendo las indicaciones de don José Nicolás de Azara y del conde de Aranda, quien quiso ser enterrado en el atrio. La reforma sólo afectó a la decoración, quedando los sepulcros en el
mismo lugar; se levantó delante de ellos una pared en la que se colocaron láminas de bronce con las inscripciones correspondientes, se distribuyó por la sala profusión de estucos y mármoles, colocando en la pared frontera unos medallones con relieves que representan escenas de legendarias batallas. Alberga
los restos de algunos monarcas navarros que reinaron en Aragón, de los primeros condes aragoneses y de los tres reyes iniciales de la dinastía ramirense, Ramiro I, Sancho Ramírez, Pedro I, junto con sus esposas.

Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.



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