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sábado, 30 de mayo de 2026

Arcos de la Frontera

 

Arcos de la Frontera es una ciudad y municipio español de la provincia de Cádiz, en Andalucía. Se trata del municipio más poblado y extenso de la comarca de
Sierra de Cádiz. Constituye un importante destino turístico y tiene una posición estratégica entre la campiña jerezana y la serranía. Como la mayoría de las
poblaciones de esta provincia, su ubicación ha estado ocupada por el ser humano desde tiempos prehistóricos. Arcos, por su propio enclave geográfico,
ha constituido en todos los tiempos un lugar estratégico. Prueba de ello es la cueva del Higueral de Valleja, donde se han encontrado enterramientos
prehistóricos. El nombre de Arx-Arcis (fortaleza en altura) proviene de su fundación romana, época en la que aparece como asentamiento "coloniae
Arcensium". Como parte del asentamiento romano existe la villa de Santiscal. Durante el periodo musulmán, su denominación fue Arkos, emergiendo como una ciudad
próspera y floreciente. En la época del Emirato dependiente de Damasco (711-757) perteneció a la "Cora" de Sidonia. En el 1012, después de la caída del Califato
de Córdoba, se proclamó la Taifa de Arcos, un pequeño reino bajo el dominio de Ben Jazrum, de origen bereber. En estos años el recinto de la villa se amuralló. Aunque
no hay certeza de que se colmataran con edificaciones todos sus terrenos, se ha mantenido la compleja trama de manzanas, de esta época provienen el
trazado de sus calles, el alcázar militar, la muralla, los molinos, etc. En 1069 Al-Mutadid, rey la taifa sevillana, conquistó la taifa de Arcos y la integró dentro de la de
Sevilla. En 1253, tras la rendición de Jerez a Alfonso X, el infante Enrique sometió Arcos para la corona de Castilla mediante un tratado que autorizaba la permanencia
de todos los moros que quisieran quedarse en la población. El rey Fernando III, como recompensa por su actuación en la conquista de Sevilla le había otorgado los
señoríos de Arcos, Lebrija, Morón de la Frontera y Medina Sidonia, cuando estas plazas aún no habían sido arrebatadas a los musulmanes. El rey Alfonso X no
respetó estos legados y Enrique terminó marchando de Castilla. En octubre de 1264, el rey Alfonso X, en el ámbito de revuelta mudéjar retomó la ciudad. Desde
entonces Arcos asumió el papel de frontera castellano-nazarí. Hasta la definitiva caída del reino de Granada, Arcos formó parte de la segunda línea del

entramado defensivo en la frontera de Granada. Durante el último cuarto del siglo XIII, la zona sufrió las expediciones de los benimerines y constituía punto obligado de paso de los ejércitos norteafricanos hacia el interior de Andalucía, lo que provocaba un

grave déficit de población y obligó a la corona a promocionar el poblamiento de sus principales núcleos como era Arcos. Así en 1300 recibió el rango de concejo. En 1508 el rey puso la ciudad en manos de su privado Ruy López Dávalos, para

otorgarla a los Ponce de León en 1540, duques de Arcos, hasta bien entrado el siglo XVIII, alcanzando su cenit entre los siglo xvi y siglo xvii. En el siglo xvi se fundaron los hospicios de los Franciscanos Descalzos y otro próximo a la iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento fue trasladado

a la plaza del Castillo y la cárcel a una casa donde se construirá más tarde el convento de Mercedarias Descalzas. En la plaza del Castillo se situaron la alhóndiga y a su espalda la casa matadero. A partir del siglo XVI se inició la construcción del

convento de San Francisco (1510), el de religiosas de San Juan de Letrán (1539), el Hospital de San Roque y el de San Pedro. Igualmente se inició la construcción de un nuevo matadero fuera de la Puerta de Jerez. Durante el siglo XVIII se produce una expansión

urbana que supera la extensión de sus murallas árabes. En 1706, Felipe V le concedió el título de noble y fidelísima por su demostrada fidelidad a la causa en la guerra de sucesión. El terremoto de Lisboa de 1755, cambió su fisonomía, afectando a las iglesias de

Santa María, San Pedro y San Agustín, hundiéndose el muro norte del Castillo, que al caer al foso y enterrarlo, dio origen a la calle Nueva. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.




viernes, 15 de mayo de 2026

Casa Botines

 

La Casa Botines o Casa Fernández y Andrés es un edificio de estilo modernista situado en la ciudad española de León, capital de la provincia homónima.

Originalmente era un almacén comercial y residencia particular. Construido y diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí entre 1891 y 1892, es una de sus tres
obras fuera de Cataluña, junto al Palacio Episcopal de Astorga —también en la provincia de León— y El Capricho de Comillas, en Cantabria El proyecto de
Gaudí fue un edificio a cuatro vientos de estilo neogótico, resuelto con su inconfundible sello modernista. El edificio sirvió para albergar en sus plantas bajas
(semisótano y bajos) los despachos y almacenes del negocio de tejidos, y disponía al mismo tiempo de viviendas en las plantas superiores: en la primera los
dos pisos de los propietarios y en las dos superiores pisos de alquiler (cuatro por piso); por último, se ubica un desván —donde estaba la vivienda del conserje—,
con cubierta a cuatro vertientes. Se trata de una doble cubierta, ya que su altura equivale a dos plantas, pensada como aislamiento del edificio y, al mismo tiempo,
gracias a sus lucernarios, como entrada de aire y luz en el interior. La planta del edificio es trapezoidal, debido a la forma del solar. Tiene cuatro fachadas: norte, de
35,5 m; sur, de 28,5 m; este, de 25 m; y oeste, de 20 m. Cada acceso tenía una finalidad: la puerta principal, en la plaza de San Marcelo, daba a la tienda y las
oficinas; la posterior al almacén; y las laterales a los pisos. La construcción se realizó con muros de sólida cantería caliza, dispuesta en forma de
almohadillado. La talla basta de la piedra da al edificio un aspecto de rusticidad, lo que acentúa su apariencia historicista. El edificio está flanqueado por cuatro torres
cilíndricas sobre ménsulas, rematadas con chapiteles de forma cónica hechos de pizarra, que culminan en una veleta —la más alta con forma de cruz de Malta—. El
techo es también de pizarra. La casa está rodeada de un foso con reja de forja, con un entramado de espirales dispuestas en forma de losange. Las ventanas son de
guillotina, con voladizos inclinados para retener la nieve, muy frecuente en el invierno leonés. Todos los ventanales son lobulados, excepto los de la crestería y los
torreones superiores. Gaudí realizó el foso en unas zanjas corridas rellenas de mampostería hormigonada, como era costumbre en Cataluña, por lo que recibió
la crítica de varios ingenieros que alegaban que ese sistema no era válido para ese terreno, por lo que la cimentación corría grave peligro. Fue por estas críticas
por las que expresó su famoso comentario de enmarcar los informes técnicos recibidos. La fachada es de estilo gótico, ya que Gaudí procuró que se adaptase a
su entorno, especialmente a la catedral y al palacio de los Guzmanes. Así, diseñó las puertas y ventanas con arcos lobulados, y acentuó la horizontalidad de la fachada
con cornisas bien marcadas. La puerta principal es de hierro forjado, con un dovelaje heptalobulado, donde destaca la figura de un león, como homenaje a la
ciudad. Antiguamente tenía la inscripción Fernández y Andrés en el tímpano, que desapareció tras ser adquirida por Caja León. Sobre esta puerta se encuentra una
escultura de San Jorge y el dragón, diseñada en Barcelona por Llorenç Matamala y ejecutada in situ por el picapedrero Antonio Cantó, de 2,9 m de
altura y realizada con piedra de Gerona. El modelo para el santo fue el propio Matamala y para el dragón una de las gárgolas del ábside de la Sagrada Familia.
Encima de esta estatua hay un reloj. Del resto de portales, cabe destacar en los dos laterales unos remates de hierro forjado con las iniciales del propietario y
del fundador de la empresa, M-A (Mariano Andrés) y J-H (Joan Homs). En 1953, durante unas obras en las que se pretendía sustituir la estatua de San Jorge
por una de la Virgen del Camino, patrona del Reino de León, se encontró detrás de la estatua un tubo de plomo que contenía una serie de documentos relativos a la
obra, como los planos del edificio firmados por Gaudí, el contrato de propiedad del solar, el acta de conclusión de las obras y unos periódicos locales. La estatua
original fue sustituida en 1956 por una réplica tallada por Andrés Seoane sobre un vaciado de Rafael García Morales. El interior del edificio presenta un original
concepto técnico ajeno a cualquier sistema de la época, ya que Gaudí ensayó unas técnicas innovadoras que aplicaría posteriormente en su obra. En la planta
baja y en el semisótano desarrolló una planta libre, al sustituir los tradicionales muros de carga por un conjunto de 28 pilares de fundición de 20 cm de diámetro,
que hacen de estos dos niveles unos espacios diáfanos con los que consigue la máxima utilidad espacial, al tiempo que consigue una mejor iluminación natural y
renovación del aire. Todo ello le permitiría aplicar la misma fórmula en la casa Milà, aunque esta vez con pilares de piedra. Para una mayor racionalidad en el uso del
espacio, Gaudí dividió las plantas interiores en 96 módulos (12 en las fachadas largas y 8 en las cortas), con lo que creó una retícula que le permitía
alinear las paredes, colocar los pilares y situar los huecos de escalera y los patios de luces. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato. Gracias.