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sábado, 15 de febrero de 2020

Palacio de la Magdalena

El Real Palacio de La Magdalena es un edificio situado en la península de la Magdalena, frente a la isla de Mouro, en la ciudad de Santander (Cantabria, España), y que fue construido entre 1909 y 1911, por suscripción popular,
para albergar a la familia real española. Obra de los arquitectos Javier González Riancho y Gonzalo Bringas Vega, se enclava en el lugar donde estuvo el antiguo fortín de San Salvador de Hano, que protegía la entrada a la
bahía. Fue amueblado en 1913, pasando de inmediato a ser residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia, quienes lo ocuparon regularmente hasta la proclamación de la Segunda República. En 1914 fueron proyectadas las caballerizas por González Riancho, las cuales emulan a un poblado inglés medieval con tejados puntiagudos de vertientes pronunciadas, entramados de madera vista, etc. En 1982 fue declarado monumento histórico-artístico. El
lugar de La Magdalena no estaba deshumanizado; las excavaciones arqueológicas remontan la presencia humana al siglo I, en época romana, donde se han encontrado unas dársenas y varios objetos. Don Juan de Borbón vendió el
palacio al ayuntamiento de Santander en 1977 por 150 millones de pesetas, volviendo así a su propietario inicial. Esta venta se produjo durante el primer mandato de Juan Hormaechea (Alianza Popular) como alcalde electo de
Santander, rodeada de fuerte polémica, pues los partidos de izquierda consideraron que fue la propia ciudad de Santander la que regaló dicho inmueble a la Casa Real en 1911. Aunque previamente ya había sido requisado durante
el período republicano para instalar la Universidad Internacional, las actividades de ésta se detuvieron durante la Guerra Civil y no recomenzaron hasta 1938, entonces con sede en el hospital de San Rafael. En 1918
empezaron a impartirse en el palacio cursos de verano, como lo demuestra el convenio con la Universidad de Liverpool. Estos fueron el germen de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, nacida de una original
Universidad Internacional de Verano de Santander (23 de agosto de 1932). No obstante, desde abril de 1931, proclamada la República, hasta esa fecha, el palacio permaneció vacío. La universidad tomó el palacio como
sede desde el principio, según el decreto firmado por el entonces presidente de la II República, fruto del empeño del ministro Fernando de los Ríos y Francisco Barnés. Su primer presidente fue Ramón Menéndez Pidal y su primer
secretario, Pedro Salinas. Se trata de una obra de estilo ecléctico, que combina influencias inglesas, patentes en la disposición de las masas exteriores, abundancia de las chimeneas, forma de los ventanales, etc. Con aportes de
estilo francés, como la escalinata de doble tramo de la escalera principal, la asimetría de los cuerpos del edificio, etcétera, además de trazas tomadas de la arquitectura barroca montañesa. Su construcción popularizó un
subestilo ecléctico-regionalista en Cantabria, cuyo mayor exponente es el mismo palacio, y que proviene del palacio pintoresquista inglés de los Hornillos. El esquema planimétrico se basa en un cuerpo alargado de 91x21 m,
con otro que sale al norte, de 20 m de lado. Sus alzados son asimétricos y la multitud de entrantes y salientes dan la sensación de que consta de varios cuerpos maclados. Consta de dos entradas, una al norte para carruajes, con pórtico, y otra al sur, que es la principal, con dos
torreones de planta octogonal y una escalinata de dobles tramos. El edificio es de piedra de mampostería procedente de Cueto, y tiene cubiertas de pizarra. En el interior destacan los salones de recepción que conservan algunos cuadros de interés, de autores como Benedito,
Sorolla, Sotomayor, etc. El complejo de las caballerizas fue construido por Javier González Riancho en 1914 en torno a una plazoleta, en un terreno llano junto a la playa. Sus cuerpos, a modo de pueblecito rural idealizado con torretas y tejados apuntados no exentos de ciertas trazas georgianas, tienen dos alturas. Cuando se instaló
allí la universidad, fueron convertidas en una residencia de estudiantes. Antes de su cesión a la universidad en 1949, habían sido utilizadas como prisión, que a pesar de no tener malas condiciones higiénicas relativamente, llegó a contener 1.600 reclusos, cuando habían sido planteadas para 600. En 1977, con la compra de la península por el ayuntamiento de Santander, se le permite a la universidad utilizar tanto el palacio como las caballerizas, quedando el resto de la península como parque público municipal. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.


viernes, 31 de enero de 2020

Robledillo de Gata

Robledillo de Gata es un municipio español de la provincia de Cáceres, comunidad autónoma de Extremadura. Sus construcciones de adobe y madera le confieren un sabor eminentemente serrano. La localidad fue declarada Bien
de Interés Cultural mediante el "Decreto 39/1994, de 7 de marzo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico la localidad de Robledillo de Gata", publicado en el Diario Oficial de
Extremadura el 15 de marzo de 1994. Su emplazamiento y la modestia de las vías de comunicación que permiten el acceso han permitido su conservación, como destacado conjunto de arquitectura doméstica y popular,
manifestándose como uno de los mejores exponentes provinciales de núcleos urbanos de carácter rural. Tiene la localidad una tipologia de trazado medieval parcial, con lenta tendencia a la alteración. La tipología funcional es predominantemente agrícola, también residencial-doméstica, y la tipología edificatoria es de tipo popular. La disposición de la localidad en la pendiente permite contemplar el escalonamiento de casas y calles, lo que incrementa aún más su valoración plástica. El casco de la población tiene forma de un alargado embudo, con su lado más ancho en la parte sur. Las calles son empinadas, angostas y sinuosas,

algunas de ellas transcurren bajo pasadizos o casas voladas, formando pequeños túneles. En cualquier caso, este elemento proporciona a las calles un interesante efecto de luces y sombras. Las casas presentan características uniformes. Los muros son de adobe, en ocasiones pintado alrededor de puertas y ventanas, generalmente de color natural, produciendo una atractiva tonalidad ocre-siena de efecto muy característico de la
población. Otras viviendas están realizadas en mampostería muy menuda, con lajas de pizarra en las esquinas. Una y otra solución se alternan con entramado de madera, incluso de cañizo en algunos lienzos de adobe.
Como se ha señalado, los aleros de madera suelen ser muy pronunciados, de modo que en las calles más estrechas se unen a los de la fachada opuesta haciendo pasadizos; apoyan los aleros en canes de madera sin forma especial.
Las casas tienen balconada corrida, secaderos y terrados con balaustres y estructura de madera, sustentándose en algunos casos sobre grandes y vigas de madera. Las dependencias agrícolas se encuentran en la misma
vivienda. Es frecuente encontrarse en los grandes balcones piñas de maíz secándose, elemento que confiere al conjunto cierta personalidad. Las puertas son adinteladas, con hojas de madera, precediéndolas unos
escalones. La fachada no suele contar con muchas ventanas; éstas son adinteladas y de reducidas dimensiones, con vigas de madera como dinteles, estando su entorno blanqueado. El segundo piso cobija la vivienda
propiamente dicha. La estancia principal es la cocina, entorno a ella se sitúan las demás dependencias. La última planta está ocupada por doblado o desván y por los balcones voladizos, cubiertos y con balaustrada de
madera; este último piso apenas tiene ventanas. Los tejados son a dos aguas, bastante prolongados, cubriéndose con teja árabe. En cuanto a los edificios religiosos que configuran el casco urbano destacan
notablemente su iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, obra del siglo XVI, de planta rectangular, de una sola nave, dividida en cuatro tramos,
cubiertos por techo de madera a dos vertientes.
Sobresale la cubierta mudéjar de la sacristía. La iglesia
depende del párroco de Cadalso en la Diócesis de Coria-
Cáceres. Además del templo parroquial, cuenta la población con tres ermitas; la del Cordero, del siglo XVl; la del Humilladero, del siglo XVl, y la dedicada a San Miguel, cuya fábrica es de mampostería a base de pizarra y enlucida.

Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en esta espacio, ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato. Gracias.


miércoles, 15 de enero de 2020

Alcázar de Sevilla

El Real Alcázar de Sevilla es un conjunto palaciego amurallado construido en diferentes etapas históricas. Aunque el palacio original se edificó en la Alta Edad Media, se conservan algunos vestigios de arte islámico y, de la etapa posterior a la conquista castellana, un espacio palaciego mudéjar y otro de estilo gótico. En reformas
posteriores se añadieron elementos renacentistas, manieristas y barrocos. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, junto a la catedral de Sevilla y al Archivo de Indias, en el año 1987. En 2017 recibió 1.799.465 visitantes, unas cifras muy similares a las de la
catedral de Sevilla, convirtiéndolo en el sexto monumento más visitado de España.La parcela donde se encuadra el recinto del Alcázar estuvo ocupada desde el siglo VIII a.C. Se han encontrado restos de un edificio romano del siglo I, del cual no se conoce con certeza su función. Este
inmueble del siglo I se extendía desde el patio de Banderas hasta el interior del recinto actual. Sobre sus ruinas se edificó una iglesia paleocristiana, identificada por algunos como la basílica de San Vicente, que fue uno de los tres templos principales de la ciudad durante la
época visigoda. De este primitivo templo se han encontrado algunos restos en el patio de Banderas. Algunos capiteles y fustes de este antiguo templo se aprovecharon en la construcción del palacio de Pedro I. En el 914 los omeyas construyeron una alcazaba con una
muralla cuadrangular adherida a la antigua muralla romana de la urbe. La única puerta de acceso conocida a esta alcazaba se encontraba a la altura del número 16 del patio de Banderas y de la que se conserva la jamba norte de un
arco. En el interior había algunas dependencias simples adosadas a los muros, como almacenes, caballerizas y cuarteles. Tras la caída del califato, la aristocracia abadí tomó el gobierno de la ciudad. Esta realizó una prolija actividad constructiva. A mediados del siglo XI, la
alcazaba se amplió hacia el sur, duplicando su superficie. Se creó una nueva entrada con un castillete de control, del cual se conserva una doble puerta de herradura en la actual calle Joaquín Romero Murube. En el interior, se construyeron una serie de pequeños edificios y
probablemente hubo un edificio principal, palaciego, en donde actualmente está el palacio Gótico. En la segunda mitad del siglo XI el rey Al-Mutamid amplió la fortaleza hacia el oeste y se construyeron algunos edificios palaciegos. Este fue el primitivo Alcázar de la Bendición
(Al-Mubarak). De las dos alcazabas y del Alcázar de Al-Mutamid solamente quedan algunos vestigios en las murallas. En el siglo XII los almohades reformaron por completo todo este espacio. Crearon un sistema de murallas que unía el Alcázar con otras fortificaciones
hasta el cauce del Guadalquivir. El Alcázar llegaba hasta la torre de Abd el Aziz, situada en la actual avenida de la Constitución. En el interior se construyeron una decena de edificios nuevos y de mayor tamaño. Las murallas del Alcázar pasaron, además, a ser parte de unas nuevas y
reformadas fortificaciones para la defensa de la ciudad. Estas obras defensivas culminaron a comienzos del siglo XIII con la construcción de la torre del Oro.Tras la conquista de la ciudad, Fernando III no realizó ninguna actuación en el alcázar. La corte cristiana se estableció
durante décadas en los antiguos espacios almohades. Entre 1252 y 1260 Alfonso X aprovechó el espacio del edificio principal para construir el palacio Gótico. Los demás edificios del Alcázar almohade fueron reformados para su posterior uso. En el siglo XIV, tras el terremoto
sucedido en 1356, que afectó gravemente a la ciudad, el rey Pedro I ordenó el derribo de tres edificios palatinos almohades para construir el palacio Mudéjar, que se adosó al palacio Gótico alfonsí. La construcción comenzó el mismo año 135610 y, según las inscripciones del propio
Alcázar, finalizó en 1364. En 1366 comenzó una guerra civil que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II, que terminó con la muerte de Pedro en 1369, por lo que no parece que hubiera podido vivir en él por mucho tiempo. A lo largo de la historia, el Alcázar ha sido el escenario de
diversos acontecimientos relacionados con la Corona española. Entre 1363 y 1365, como sede de la corte castellana, fue visitado por los diplomáticos de la corte de Granada Ibn Jaldún, filósofo, e Ibn al-Jatib, cronista y poeta, para firmar un tratado de paz con el rey don Pedro.
En 1367 el príncipe de Gales envió a los diplomáticos ingleses Neil Loring, Richard Punchardoun y Thomas Balastre a este Alcázar para encontrarse con don Pedro y cobrar unos pagos. En 1477 los Reyes Católicos llegaron a Sevilla, utilizando el recinto como aposento, y un año
después, el 14 de junio de 1478, nació en el palacio su segundo hijo, el príncipe Juan. Se conoce que este parto real fue asistido por una partera sevillana conocida como "la Herradera" y que contó con la presencia, como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso
Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que el hijo era de la reina. En 1526 se celebró en el Alcázar la boda de Carlos I con su prima Isabel de Portugal. En 1823, con motivo de la intervención militar de
los Cien Mil Hijos de San Luis, la familia real, con Fernando VII a la cabeza, residió en Sevilla durante dos meses, en los que el Alcázar sirvió de residencia real. Coincidiendo con esta estancia real, el 17 de abril de 1823 nació en la ciudad, el infante Enrique de Borbón y Borbón-
Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula de Borbón y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, y al que el rey Fernando VII le concedió, algunos días después de su nacimiento, el título de duque de Sevilla. Por decreto de 22 de abril de 1931, el Gobierno de la II República
española, a propuesta de su ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, cedió el Alcázar y sus jardines al municipio de Sevilla.
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