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lunes, 30 de enero de 2023

San Pedro de Cardeña

 


El monasterio de San Pedro de Cardeña es una abadía trapense situada en el término municipal de Castrillo del Val, a 10 km del centro de Burgos (España). Actualmente, está considerado como BIC
(Bien de Interés Cultural). Fue declarado Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931. El monasterio se habrá fundado antes de 902
cuando el conde de Lantarón y de Cerezo, Gonzalo Téllez y su esposa Flámula realizaron la primera donación documentada al cenobio el 24 de septiembre de ese año de una serna en Pedernales y
unas eras de sal. En los siglos IX o X sus monjes fueron martirizados por los musulmanes, canonizados en 1603 y conocidos como los «Mártires de Cardeña». El monasterio gozaba de gran popularidad
con gran afluencia de devotos, entre los que se encontraban el rey Felipe III de España y su esposa la reina Doña Margarita de Austria. Una de sus preciadas reliquias, la cabeza de su abad San Esteban, fue
trasladada al Monasterio de Celanova; también se encuentran dos urnas en el Monasterio de la Huelgas y otra en la Catedral de Burgos. Desde la sala capitular, que data del siglo XIII, se divisa a
través de grandes cristaleras el claustro románico, que data del siglo XII. Compuesto por arquería de medio punto sobre columnas únicas que descansan sobre fustes robustos y coronadas de capiteles que
imitan el estilo corintio. Los arcos recuerdan en su decoración a los de la mezquita de Córdoba por su policromía, alternando los colores
blanco y rojo. En la pared izquierda se encuentran unas antiquísimas piedras cuya inscripción recuerda el trágico suceso. Para construir esta iglesia de tres naves se destruyó la románica, aunque afortunadamente se salvó la torre, legítimo recuerdo cidiano. Reedificada en el siglo XVI, consta de tres naves, con una capilla aneja, denominada capilla de El Cid, ya que allí fue enterrado, y permaneció antes de su traslado a la catedral de Burgos. La fachada de la iglesia es de estilo barroco. En el lateral derecho de la iglesia gótica, se abre una capilla barroca que data de 1753 a la que fueron trasladados los restos del Cid Campeador y su esposa Jimena. En las paredes de esta estancia llamada «Capilla de los Héroes», hay
29 nichos con inscripciones de nombres de reyes y familiares del Cid. Conocido popularmente como «El Escorial burgalés»9 fue reedificado por el conde de Castilla García Fernández el de las Manos Blancas, que allí recibió sepultura. Según la tradición, continúan allí los restos de los Jueces de Castilla (aunque históricamente no existieron); los hijos de Jimena Díaz y El Cid María Rodríguez, Cristina y Diego, muerto a temprana edad en Consuegra (Toledo); Ramiro Sánchez de Pamplona, señor de Monzón (marido de Cristina Rodríguez, hija de El Cid) o Ramiro de León, hijo de Alfonso I el Magno de Asturias. Según el Cantar de mío Cid y las tradiciones posteriores, antes de marchar al destierro,
Rodrigo Díaz de Vivar dejó en San Pedro de Cardeña, al amparo del abad Sancho (que la crítica ha identificado con Sisebuto de Cardeña atribuyendo una confusión al autor del Cantar), a su esposa Doña
Jimena y a sus hijas, aunque este hecho no está atestiguado por pruebas históricas. En el primer destierro de 1081, las propiedades de Rodrigo Díaz no le fueron enajenadas, y la familia del Cid pudo seguir residiendo en sus casas. En el segundo, de 1089, la familia fue presa por mandato de Alfonso VI en un castillo, quizá Gormaz, para reunirse con el Campeador poco después. El enterramiento del Cid en San Pedro de Cardeña no fue debido a la voluntad personal de Rodrigo Díaz. A su muerte en 1099 fue inhumado en la catedral de Valencia, por lo que solo en 1102, tras tener que abandonar Jimena Díaz la plaza levantina, fueron trasladados sus
restos al cenobio cardeniense. Allí permaneció durante algunos años su cuerpo embalsamado y sentado en un escaño del presbiterio. Desde ese momento se generaron allí una serie de narraciones de
carácter hagiográfico que hacia 1280 constituyeron un corpus conocido como Leyenda de Cardeña cuyo propósito fue vincular al Cid con el monasterio de Cardeña, con el que en vida había tenido escasa relación. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, les ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato, gracias.



domingo, 15 de enero de 2023

Murallas de España III

 

Muralla de Belmonte
Fueron construidas a lo largo del siglo XV. En el Archivo Municipal, desaparecido en 1936, constaba la escritura que el 12 de Octubre de 1456 otorgó la villa con el Marqués sobre la fábrica de la muralla, y, aunque desaparecido este precioso documento, se han conservado copias auténticas. De las murallas originales se conservan dos tramos en perfecto estado que bajan del castillo hasta la población. Había cinco puertas que se abrían a lo largo del recinto amurallado, tres de las cuales se siguen utilizando como acceso a la ciudad. La Puerta de San Juan, al norte. De ella todavía se conserva la jamba y torreón de la derecha. La jamba de la izquierda hasta el primer cubo fue demolida el año 1912 para construir la actual plaza de toros. La Puerta de Chinchilla, al sur, que además de ser la primera que se hizo, es la que mejor ha llegado a nuestros días, y por si fuera poco, todavía se ha remozado en los últimos años por la Dirección General de Bellas Artes. Desde aquí al Castillo aún se conserva entero el lienzo de muralla, con una torre albarrana preciosa.
Murallas de Daroca
Las murallas de la ciudad de Daroca, fueron en su día una importantísima obra de ingeniería que discurrían, tanto por la ciudad, como por los montes y campos circundantes. Constaban de una longitud de cuatro kilómetros, a lo largo de los cuales se disponían 116 torreones, 14 de ellos de gran tamaño, siendo de esa manera unas de las más grandes de toda España, detrás de las de Ávila y Lugo. En la mayor parte del trazado han sido construidas en tapial, estando en algunos tramos reforzadas con ladrillo, lo que ha provocado, junto con el paso del tiempo y las guerras del siglo XIX su estado actual de deterioro. Unían el Castillo Mayor con el Castillo de San Jorge o de la Judería y con el Castillo de San Cristóbal o del Andador, que eran los puntos más fuertes de la defensa de la ciudad. Para acceder al recinto de la ciudad existían varias puertas; en las dos entradas principales a la ciudad se situaban la puerta Baja, remodelada en el siglo XVI, con dos torreones cuadrangulares, y la puerta Alta, transformada en el siglo XVII. 
Murallas de Niebla
Producto de las intervenciones arqueológicas se conoce que en una fecha cercana al cambio del II-I milenio a.C (Bronce final prefenicio), como resultado de los cambios que se están produciendo en todo el suroeste peninsular con la introducción de la metalurgia del bronce, Niebla se dotará de una primera muralla de piedra, observándose desde entonces una sucesión de hasta 7 niveles superpuestos de muralla, siendo la almohade que ahora se contempla, la más monumental y mejor conservada. La segunda fase viene dada por el arrasamiento parcial y los procesos erosivo-sedimentarios que afectan a la primera muralla. Posteriormente se construiría la segunda muralla, con cronologías del Bronce fenicio, entre los ss. VIII y VI a.C. Nuevas reparaciones y alzados aparecen en el s.II a.C., en época ibero-romana republicana. La muralla romana se ha fechado en torno a finales del siglo I d.C. y sobre ella se levantará la muralla almohade (ss. XII y XIII). 
Murallas de Segovia
Las murallas de la ciudad castellanoleonesa de Segovia completarían un circuito de unos 2250 metros de longitud, 9 metros de altura media y 2,50 metros de espesor. Están construidas en toda clase de materiales, con algunas partes de gran antigüedad, si bien según Gila y Fidalgo la mayor parte de su fábrica correspondería a los siglos xi y xii, con remodelaciones importantes en los siglos posteriores. Desde el alcázar hasta la puerta de Santiago, Gila y Fidalgo contabilizaba dos torreones circulares y un cubo. La puerta de Santiago, de planta rectangular, tiene un arco en herradura y otro almohadillado. La muralla continúa por el norte del casco histórico, dominando el Eresma, hasta la puerta de San Cebrián, que tiene a su entrada un crucero. Desde este punto la muralla, levantada sobre la roca, sigue en dirección este hasta llegar a donde se encontraba la puerta de San Juan, derribada en 1888 por necesidades urbanísticas; era un arco ornamental del siglo xvi. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.


viernes, 30 de diciembre de 2022

Elciego

Elciego aparece documentado por primera vez en una fecha muy temprana (1067) y bajo el nombre El Cieko. Existen en las proximidades otras dos localidades como Lanciego o Samaniego, que presentan la misma terminación -iego y que inducen a pensar en
la existencia del mismo patrón en los tres topónimos. Según Ciérbide la hipótesis más plausible es pensar que el topónimo está formado por una raíz unida al sufijo -iego, que es según el autor una evolución romance del sufijo latino -eco. Este sufijo tendría el
mismo valor que -edo, indicando "sitio de". Sobre la raíz que se adaptaría a la formación de un nombre como Elciego según Ciérbide esta sería elicina, palabra que significa "encina" y que es una evolución del latín vulgar elice. La evolución habría sido algo así
elicinaeco->el(i)ci(n)ieco->elcieco->elciego. Según esta hipótesis que defiende Ciérbide, Elciego significaría etimológicamente "el encinar". Otra hipótesis que Ciérbide considera plausible, pero no probable, es la de derivar el nombre del ibérico ilici, junto al sufijo -
iego. Este término aparece en la raíz del topónimo Elche. Por último Ciérbide descarta que el topónimo Elciego pudiera tener origen en la palabra vasca elke (campo cultivado), como ha solido apuntarse por algunos autores. Ciérbide descarta esta hipótesis por razones
lingüísticas (considera imposible obtener Elciego a partir de una evolución de la palabra elke) e históricas; a su juicio en la toponimia de la Rioja Alavesa tiene muy poca influencia el euskera, ya que se trata de una comarca que en la antigüedad tenía sustato étnico celta
(berones), fue profundamente romanizada y posteriormente en la Edad Media, aunque recibió población alavesa y navarra que era vascófona, quedó muy tempranamente romanceada. Dado que se dejó de hablar euskera en la comarca hace muchos siglos, no existía
un nombre tradicional para el pueblo en este idioma. Tras estudiar el tema, la Real Academia de la Lengua Vasca consideró que el nombre correcto en este idioma era Eltziego, que es una adaptación de Elciego a la pronunciación y grafía del euskera (que no posee un
sonido como la c en español). Por otro lado, que el nombre de la localidad vecina de Lanciego derive de Lantzeaga (lugar de cultivos) lantze = cultivo, hace plausible que Elciego también derive del euskera. Según Caro Baroja, eltze significa "terreno baldío o solar".
Eso nos lleva a suponer que Eltziego se llamó Eltzeaga "lugar de solares".También eltze significa "olla o puchero", por lo podría tratarse de un lugar en donde los fabricasen. La actual corporación municipal sin embargo ha optado por utilizar el nombre Zieko, que
se basa en El Cieko, nombre antiguo con el que aparece transcrito el nombre del pueblo en 1067 y considerando que el primer elemento es un artículo. Actualmente esta forma es la que se utiliza como denominación cooficial por el ayuntamiento. En 2006 se trató de
oficializar la denominación Elciego/Zieko, pero el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Álava desestimaron esa oficialización al considerar que no se ajustaba a las normas lingüísticas. El primer testimonio escrito sobre Elciego lo encontramos en el año 1067, en el
Cartulario de San Millán de la Cogolla. Se trata de un documento en forma de acta de testamento de Aznar Díaz de Zieko, redactado en latín de la época con un espíritu profundamente cristiano. No se puede hablar de la historia de Elciego sin tener en cuenta el Fuero de
Laguardia. Como tampoco se puede valorar el Fuero como algo dado solamente a los antiguos habitantes de lo que es actualmente la villa de Laguardia. El Fuero está fechado el 25 de mayo de 1164 y fue otorgado por Sancho VI el Sabio. La aldea Elciego, al igual que
tantas otras, se vio beneficiada. Sus habitantes recibieron privilegios por pertenecer a esa franja conflictiva limítrofe, a menudo azotada por las constantes luchas entre el Reino de Navarra y el Reino de Castilla. El Fuero concedía facilidades para todos los pobladores de
estas zonas limítrofes, la población aumentaba y la defensa de estas tierras estaba asegurada. Durante los siglos XIV y XV la población de Elciego va en aumento. En 1366, según el apeo de Navarra, contaba con quince fogueras (hogares), y además un Clérigo y seis
fijos-dalgo. A pesar de la tremenda peste del año 1564 que asoló varias aldeas hasta desaparecer alguna de ellas, Elciego se sobrepuso. Conforme a la relación dada por el Corregidor de Laguardia, en 1571 Elciego contaba ya con 150 fogueras. 1583
Constitución de Elciego como Villa. Los habitantes de Elciego nombraron una comisión que les representase ante el Rey en Madrid. Juan Sánchez Navarro de Ubago y Gregorio Velázquez fueron los elegidos. Se comienza el 16 de marzo de 1583 y se concluye el 12 de noviembre. La celeridad del proceso es debida al entendimiento por ambas partes y a la necesidad del Rey de obtener pronto dinero para sus continuas guerras. El rey envía un emisario a Elciego para realizar el censo. Cada uno de los 275 vecinos deberá pagar 11.250 maravedís, lo que hizo un total de 3.093.750 maravedís. Cumplidos los plazos y tras diversos avatares, el 12 de noviembre de 1583, Felipe II concede a Elciego la Carta de Privilegio. En ella le separa de la villa de Laguardia y la constituye en "villa de por si e sobre si", dotándola de jurisdicción propia y de
todos rasgos e instrumentos propios de la justicia: "picota, horca, cuchillo y cepo". Durante el siglo XVIII se realizan las principales obras del pueblo: (Plaza Mayor, Ayuntamiento, con su escudo propio, regalo del rey Felipe II, la ermita de la Virgen de la Plaza, etc. El desarrollo económico va unido al desarrollo artístico. El tema
vinícola cobra gran auge y se construyen las casas señoriales. El siglo XIX supone un afianzamiento económico con visión de futuro. Elciego es el mayor productor de vino de la zona y su principal preocupación, al igual que en toda la zona, era la de instalar una producción vinícola de tipo industrial La Real Bascongada de Amigos del País propició las mejoras tecnológicas que dieron lugar al nacimiento del vino Rioja. Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal, fue pionero en rentabilizar los proyectos de dicha sociedad y puso las bases para una verdadera industrialización vitivinícola al más puro estilo bordelés. 
Desde el punto de vista social, la población se dividía en dos grandes estamentos: los hijosdalgos (libres de cargas e impuestos, con derecho a propiedad de tierras) y los pertenecientes al pueblo llano.
Mucha gente se instala en Elciego acreditando su condición de noble
mediante su carta executoria, acogiéndose a las ventajas de tal condición y a la prosperidad de la villa. 
En 1864, Elciego contaba con 345 vecinos según el Nomenclator Foral. Durante el primer cuarto de siglo XX, el sector económico
sufre una importante crisis. Se producen tres fenómenos puntuales desde el punto de vista social: Por un lado, la división de la población en dos clases diferenciadas va desapareciendo paulatinamente. Por otro lado, los pequeños agricultores van
adquiriendo tierras y haciendas de terratenientes. Ya, por último, en la vida social, y en vísperas de la Guerra Civil, se nota una cierta politización. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.

jueves, 15 de diciembre de 2022

¡Felices fiestas!


Queridos amigos, os doy las gracias a todos por haberme acompañado todo el año con vuestras visitas y comentarios siempre enriquecedores ¡Sin vosotros mi blog no tendría sentido! Que paséis unas felices Navidades y año Nuevo.

Montón de abrazos para cada uno de vosotros.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Hacia ninguna parte



Hoy la soledad se me hace olvido,

hoy tus ojos son tormentos,

es la oscuridad, la dueña de mi ser

y son mis fuerzas flaqueantes

las que hacen temblar mis huesos.


Si yo pudiera dibujaría

con la luna tu sonrisa rojiza,

pero ya estoy perdida

y no sé por dónde se sube.


Y ya no creo en nada,

ni siquiera en la luna

porque hace mucho que no la veo

y quizá ya esté allí

y quizá tu sonrisa tampoco.


Y entonces siento miedo,

pero no se lo cuento a nadie

ni siquiera al viento,

porque ya no me cree;

le he mentido tantas veces

que no distingo lo que es verdad

de lo que no y quizá nunca lo hice


Tengo miedo de olvidarte

en las noches ya invoco tu figura

no me invade tu olor

pero aún me queda tu calor

como cuando estás cerca de mí.


Si siento frío, tu ser me abriga;

si me siento sola, tus manos me acarician,

como siempre, como en invierno.


Es tu calor lo que hace respirar

lo que me impulsa a seguir

a seguir... hacia ninguna parte


Autora (Diana Salazar)

Foto y poema bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, les ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato. Gracias.





martes, 15 de noviembre de 2022

Campo del Moro

El Campo del Moro es un jardín situado en la ciudad española de Madrid. Declarado de interés histórico-artístico en el año 1931, ocupa una superficie de unas veinte hectáreas (200.266 m2), que se extienden, de este a oeste, desde la fachada occidental del Palacio
Real hasta el Paseo de la Virgen del Puerto. De norte a sur sus límites quedan configurados por la Cuesta de San Vicente (lado septentrional) y la Cuesta de la Vega y el Parque de Atenas (lado meridional). 
Los jardines se caracterizan por salvar un pronunciado
desnivel, provocado por el barranco existente entre el palacio y las riberas del río Manzanares. Fueron trazados en 1844 por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer, quien ideó un conjunto formalista, si bien las obras de ajardinamiento no pudieron llevarse a
cabo hasta finales del siglo XIX. Estas corrieron a cargo de Ramón Oliva, que alteró el concepto original mediante un planteamiento romántico. Anteriormente a esta fecha la zona estuvo prácticamente desatendida. 
Es uno de los tres recintos ajardinados que adornan el
entorno del Palacio Real, pero, a diferencia de los otros dos (los Jardines de Sabatini y la Plaza de Oriente), su gestión no corresponde al Ayuntamiento de Madrid, sino a Patrimonio Nacional, organismo del que dependen las posesiones que estuvieron en manos
de la Corona Española. 
Los jardines se hacen eco en su trazado de diversas corrientes, fruto de los avatares ocurridos durante las distintas fases de su construcción. De ahí que no posea características homogéneas y que combine estilos tan dispares como
el formalismo (presente en el paseo principal, diseñado por Pascual y Colomer) o el naturalismo (que preside los trazados ideados por Ramón Oliva). La mezcla de influencias también es visible en las construcciones que alberga el recinto, con alusiones a modelos
rurales (como las casas rurales tirolesas ideadas por Repullés), al neogótico o a la arquitectura funcional (caso del edificio del Museo de Carruajes, obra del arquitecto Ramón Andrada). El Campo del Moro tiene planta rectangular. Su perímetro está delimitado mediante
una pared de piedra blanca y ladrillo, en la que descansa una verja de hierro forjado. Su cara oriental carece de acceso, al enfrentarse a los terraplenes sobre los que se asientan los Jardines de Sabatini, el Palacio Real, la Plaza de la Armería y la Catedral de la
Almudena. Posee únicamente tres entradas, emplazadas en los restantes lados: una en la Cuesta de San Vicente (al norte), otra en la Cuesta de la Vega (al sur) y la principal en el Paseo de la Virgen del Puerto (al oeste). Ninguna de ellas presenta valores artísticos de
especial interés, más allá de ciertos elementos ornamentales, como diferentes jarrones artísticos. 
Las dos primeras puertas, de acceso restringido, están comunicadas entre sí mediante un paseo longitudinal, situado en la parte alta de los jardines, a los pies del
Palacio Real. Esta avenida recorre los recintos de la Fuente de los Tritones, de la Estufa Grande o de las Camelias y del Estanque de la Cascada, cuya visita no está permitida al público. La zona más baja del Campo del Moro sí que es de acceso libre, en horarios
determinados, a través de la puerta del Paseo de la Virgen del Puerto. Se debe a Narciso Pascual y Colomer, quien concibió un gran paseo que, siguiendo la dirección este-oeste, comunicara directamente el Palacio Real con las riberas del río Manzanares. Esta
avenida, conocida como las Praderas de las Vistas del Sol, era el eje central de un trazado hipodámico, articulado a partir de una serie de paseos paralelos y perpendiculares, en cuyos cruces se disponían pequeñas plazas circulares o semicirculares. 
De su diseño sólo pudo
llevarse a efecto la citada avenida, que, desde el punto de vista urbanístico, constituye la pieza más relevante del recinto, al garantizar la panorámica del palacio mediante una acertada distribución de los niveles del terreno. Se encuentra flanqueada por
un arbolado y presenta una amplia mediana, ajardinada con una pradera dispuesta en dos grandes tramos y custodiada a ambos lados por un paseo de tierra. 
Los restantes paseos son obra de Ramón Oliva. Responden a un modelo romántico, muy alejado de los
esquemas formalistas, en cuadrícula, de Pascual y Colomer. Presentan trazados irregulares, con abundancia de tramos curvados. También hay numerosos caminos semiocultos, rutas alternativas y atajos, en la línea de los gustos paisajísticos del romanticismo. Es el caso de los caminos de las Cuatro Llaves y de las Cadenas. 
Tan sólo cabe establecer la excepción del Paseo de Damas, heredero del diseño hipodámico de Pascual y Colomer. Arranca en las proximidades de la Cuesta de San Vicente y termina en la Plaza de la Reina María Cristina de Habsburgo, situada en el extremo meridional del recinto. Sigue una dirección norte-sur y se cruza con las Praderas de las Vistas del Sol. En el punto de confluencia se enclava la ya citada Fuente de las Conchas. Además de las fuentes de las Praderas de las Vistas del Sol, el Campo del Moro reúne otras
construcciones de interés histórico-artístico. Por su antigüedad y complejidad técnica, merece una especial mención la gruta de Juan de Villanueva, cuyo acceso se encuentra debajo de las escaleras instaladas en la entrada del Paseo de la Virgen del Puerto. 
Son
numerosos los motivos ornamentales, entre los que figuran diferentes jarrones artísticos, parterres, estanques, rocallas, pequeñas fuentes (como la de la Almendrita), aviarios y esculturas (caso de las estatuas de Isabel II y Francisco de Asís de Borbón). Muchos de estos
elementos se sitúan en enclaves recónditos, siguiendo las pautas paisajísticas románticas. 
Entre los edificios, destacan la Estufa Grande o de las Camelias (donde Antonio López pintó el cuadro "La familia de Juan Carlos I"), el Chalé del Corcho y el Chalecito de la
Reina, estos dos últimos realizados en madera por Repullés a final del siglo XIX. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio les ruego me lo hagan saber y seran retiradas de inmediato, gracias.