Fondo

miércoles, 15 de abril de 2026

Villanueva del Conde

Villanueva del Conde es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la

comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra en la comarca de la Sierra de Francia. Pertenece al
partido judicial de Béjar y a la Mancomunidad Sierra de Francia. Su término municipal está
formado por un solo núcleo de población, ocupa una superficie total de 12,99 km² y según los
datos demográficos recogidos en el padrón municipal elaborado por el INE en el año 2024, cuenta con
una población de 174 habitantes. La fundación de Villanueva del Conde se encuadra en el proceso
de repoblación llevado a cabo por los reyes leoneses en la Edad Media en la Sierra de Francia. De
este modo, Villanueva del Conde pasó a formar parte del alfoz de Miranda del Castañar tras la
creación de éste por el rey Alfonso IX de León en 1213, poseyendo entonces el nombre de
Aldea el Conde, tomando posteriormente el título de villa al que debe su denominación
«Villanueva», mientras que el «del Conde» haría referencia a los condes de Miranda. Con la
creación de las actuales provincias en 1833, Villanueva del Conde fue incluido en la provincia
de Salamanca, dentro de la Región Leonesa. La gran peculiaridad de este pueblo es la
disposición de sus casas en forma de núcleo amurallado perfectamente cerrado, una
arquitectura que se ha ido conservando a lo largo de los siglos (estudios recientes datan
del siglo XVIII el cierre completo del perímetro) y que está reproducida en pocos pueblos de
Europa. El espacio interior cerrado se llama comúnmente «huertitas» y corresponden
normalmente a los patios traseros de las casas. Se accede por medio de tres accesos practicados debajo de las casas y unidos por medio de las

«callejinas» franqueadas por muros de piedra de un metro de altura. A esta estructura defensiva contribuye la arquitectura tramonada que adquieren las casas donde la
fachada del piso inferior está hecha completamente de mampostería, mayoritariamente granito, y la de los superiores con

una combinación de tramones de madera dispuestos irregularmente y piedras típicas de la sierra salmantina que rellenan los huecos. A veces, el adobe también es usado para tal fin. Típicamente, las casas disponen de dos entradas,
un grande que da acceso a la
cuadra, y otra más pequeña que da acceso a la vivienda. En las construcciones antiguas, todavía se conserva la entrada principal
situada a una cierta altura del nivel de calle cuyo desnivel es superado por una escalera de madera o mampostería. Los pisos
superiores están reservados para
la cocina y comedor mientras los inferiores para los dormitorios, al poder aprovechar así el calor natural que desprendían los
animales que habitaban en el piso inmediatamente inferior donde se situaba la cuadra. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.




domingo, 15 de marzo de 2026

A veces, tomando café

           

A veces, tomando un café con la muerte

- esa muerte lenta de cuando el amor termina –,

he vuelto a conversarle de cuánto te adoraba,

de cuan doloroso es no poder volver a verte.


De aquél muchachito al que los sueños sobraban,

amante de la espera que bellamente germina en tu cuerpo,

del metro y pico que te alzas sobre el nivel del mar,

del erotismo de los silencios que antes llegaron a unirnos.


De aquél que en secreto vuelve a la noche en que el mar no tuvo sueño,

que se sumerge en el espejo de pared donde antes te encontraba,

que camina en su voz las calles donde solía tomar tu mano,

que intenta encontrar tu sonrisa en la esquina que casi olvidaba.


Del fuego aquel consumido en la nada,

de la pasión efervescente que heló la distancia,

del tiempo que en sus círculos cada tanto le aviva de nuevo,

del beso que en verso quedó aguardando la soledad y el olvido.


También de tu nombre deletreado en las noches calmadas,

en los atardeceres de lluvia, lentos y a veces infernales,

en ciudades distintas, impensadas, sombrías y distantes,

en las paredes que guardan el secreto de sus letras amadas.


También de los ojos donde mis ojos se miraron,

del sonido de tus pasos que hoy sigo a lo lejos,

de volver a sentirte y la imposibilidad de hacerlo,

de la mesa aquella en la que los deseos quedaron.


También del temor de volver a verte sin poder alcanzarte,

del deseo que reconstruye tu silueta y anhela estrecharla,

de la caricia suspendida en el vasto silencio de la distancia,

del secreto límpido que nos encuentra en el susurro de la noche.


A veces, tomando un café, le converso a la muerte,

de ti, de mí, lo que somos, pudimos ser y no fuimos.

A esa lenta de cuando el amor acaba… esa lenta muerte,

le hablo de la luna donde, como besos, me miran tus ojos.

Autor


Luis Carlos Ramírez Lascarro


Foto y poema bajadas  de Internet, si los autores no desea que estén en este espacio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.

                                                                                   


domingo, 1 de marzo de 2026

Monasterio de San Juan de Duero

San Juan de Duero, conocido también como Arcos de San Juan de Duero, forma un conjunto de arquitectura románica castellana situado a las afueras de la ciudad de Soria, Castilla y León (España).
Lo que hoy se ve, la iglesia y el claustro, no son sino los restos de un monasterio de la Orden militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén o caballeros sanjuanistas, levantado en la primera mitad del
siglo XII a orillas del río Duero y que se mantuvo habitado hasta el siglo XVIII. El Centro de Estudios del Románico (CER) de la Fundación Santa María la Real puso en marcha, entre el 3 de
noviembre y el 28 de diciembre de 2008, el concurso Maravillas del Románico Español para elegir los siete edificios preferidos por los aficionados a este estilo artístico. Tras una primera selección
realizada por un equipo de expertos, San Juan de Duero quedó en cuarto puesto con 1706 votos, tras San Isidoro de León, la catedral de Santiago de Compostela y la catedral Vieja de Salamanca.La
iglesia es muy sencilla, de una sola nave con presbiterio y ábside; aquél, con bóveda de medio cañón apuntado, y éste, semicircular con bóveda de horno. No tendría nada de llamativo si no fuese por los
dos templetes dispuestos uno a cada lado del presbiterio a modo de iconostasio, de forma que podía cerrarse el espacio que quedaba entre ambos y ocultar al sacerdote en el momento de la consagración,
siguiendo las normas del rito griego. Se trata de dos baldaquines, de cúpula esférica, el uno, y cónica, el otro, pero en ambos casos esquifadas y montadas sobre columnas de cuádruple fuste y capitel y
basa únicos. Los capiteles ostentan relieves figurativos de meritoria labra escenificando pasajes evangélicos y alegóricos. En uno de ellos se contempla la Virgen tumbada en la cama mientras una mujer
arregla la almohada. San José aparece muy deteriorado, el niño en la cuna y, sobre toda la escena, la mula y el buey bajo una estrella. Es curioso ver cómo hay tal abundancia de imágenes, que las ovejas de
la Anunciación invaden la escena de la Adoración de los Reyes y la Virgen y el Niño al que adoran están tan esquinados que aparecen torcidos.Con ser originales estos dos templetes, lo es más el claustro
construido en el siglo XIII. Forma un cuadrilátero irregular cuyos cuatro ángulos, esto es, la propia esquina achaflanada y los semilados que en ella concurren, son diferentes entre sí. El ángulo
noroccidental, anterior a los demás, es típicamente románico, con arcos de medio punto y basamento corrido. El nororiental no tiene basamento, siendo sus columnas de fustes cuádruples dispuestos en
forma de cruz, y sus arcos túmidos. El vértice sudeste posee columnas acanaladas de sección cuadrada y arcos túmidos que se cruzan entre sí. El otro ángulo, el suroeste, tiene columnas de doble
fuste circular y capiteles ornamentados, sobre los que apoyan los arcos apuntados que se cruzan de forma parecida a los del ángulo anterior, pero con mayor simplicidad. Se trata sin duda de uno de los espacios claustrales más excepcionales no ya de España, sino de todo
Occidente, pese a haber perdido la techumbre y presentarse en la actualidad como ruina (restaurada, no obstante).Gustavo Adolfo
Bécquer escribió uno de sus más conocidos relatos, la leyenda de El Monte de las Ánimas, basándose en los Caballeros o Templarios y los parajes de su alrededor. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato, gracias.



domingo, 15 de febrero de 2026

Broto

 

Broto es una localidad y municipio de España en la comarca de Sobrarbe, provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón. La villa de Broto es
la cabecera natural del Valle de Broto, y tradicionalmente ha sido el lugar de reunión del Conzello de Broto, una institución del valle que antiguamente
hacía las veces de parlamento y diputación de todos los pueblos del mismo, donde se debían tomar todas las decisiones que implicasen a los vecinos de
éste; concesiones de explotaciones forestales y agropecuarias, regulaciones económicas y arrendamientos, facerías (especialmente importantes en este lugar
las que lo unían con el valle francés de Barèges), tribunal, etc. La institución todavía es funcional hoy en día, aunque en un grado mayor de como lo estaba
antiguamente, hoy en día es gobernada sobre todo por los núcleos de Broto y la vecina Torla-Ordesa. Sus funciones están hoy muy menguadas respecto al grado de
autonomía de que gozaba con los antiguos fueros, dado que contaba con auspicio de la Casa Real aragonesa, siendo por primera vez regulado su funcionamiento
en el siglo XIII. El Conzello efectuaba sus reuniones dentro del edificio de la cárcel, que además incluye dependencias que se utilizaron hasta el siglo XVIII como prisión,
y donde algunos de los reclusos realizaron grabados en las paredes, algunos de ellos con singular destreza, que se han convertido en uno más de los múltiples
atractivos de la villa, siendo visitables en fechas concretas. El núcleo de Broto se estructura en torno a la carretera nacional, llamada Avenida de Ordesa a su
paso por la villa, con todos los comercios abiertos a ella. La iglesia se encuentra en la parte más elevada del pueblo, al mismo lado de la carretera que la cárcel, aunque
esta segunda se encuentra más cerca del río. Por el lado sur de la carretera cabe buscar la Plaza de las Herrerías (también llamada "de la Santa Cruz" o "de los
Porches") que constituye una de las visiones más hermosas de la población. Los dos barrios que componen Broto están separados uno a cada orilla del Ara, con el
barrio de la Santa Cruz en el norte, y en el sur el llamado Barrio de los Porches. Es una costumbre muy arraigada en los pueblos del Alto Aragón considerar y
nombrar como barrios diferentes simples agrupaciones de casas que, como en este caso, están separadas únicamente por un curso de agua sobre el cual se levanta un

puente. Actualmente, puente románico sólo se conserva el que cruza por encima del río Sorrosal junto a la llamada Cascada del Sorrosal, un salto de agua que se precipita de una pared de roca hasta caer por debajo de la villa de Broto. Históricamente, la villa de Broto aparece en los documentos en el año 1076, aunque la primera referencia clara al

número de sus habitantes es de 1488, cuando se contaron 41 fuegos. La iglesia original, donde se llevaban a cabo los eventos religiosos, era del siglo xi, de estilo románico pirenaico, pero desde el siglo xvi los oficios religiosos se llevan a cabo en la más grande Iglesia de San Pedro. La
antigua iglesia románica se conoce hoy en día como La ermita de la Piedad. 
La iglesia actual se construyó en el siglo xvi (1578) y posee una forma característica, con
caracteres transicionales de los estilos
predominantes de la época, funde la arquitectura gótica aragonesa con el renacentismo. Es de dimensiones mucho mayores que la mayoría de iglesias de su valle, poderosa y de formas compactas,

tiene un campanario terminado en almenas y con abundantes aspilleras visibles por toda su fachada para su defensa. Es un ejemplo característico de iglesia fortificada altaragonesa. La portalada tiene cinco arquivoltas que, superpuestas, dejan las hojas de la puerta cubiertas de los
elementos. Actualmente, para impedir la entrada cuando el templo está cerrado, se han dispuesto unas rejas de hierro de forja, con motivos ornamentales. La portalada tiene también pequeñas figuras de santos esculpidas en la piedra, con una de ellas dónde se lee claramente "S. IOAN" (San Juan en lengua aragonesa

y según la grafía del siglo XVI) como nombre del santo que representa. También se lee en ella la fecha de construcción, que corresponde con el año 1578. Cerca de la villa de Broto se encuentran también las ermitas de San Blas (que en

tiempos tuvo un retablo antiquísimo, hoy en día expuesto en Zaragoza) y de San Clemente, ambas del siglo XVI. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio, les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato. Gracias.