San Juan de Duero, conocido también como Arcos de San Juan de Duero, forma un conjunto de arquitectura románica castellana situado a las afueras de la ciudad de Soria, Castilla y León (España).
Lo que hoy se ve, la iglesia y el claustro, no son sino los restos de un monasterio de la Orden militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén o caballeros sanjuanistas, levantado en la primera mitad del
siglo XII a orillas del río Duero y que se mantuvo habitado hasta el siglo XVIII. El Centro de Estudios del Románico (CER) de la Fundación Santa María la Real puso en marcha, entre el 3 de
noviembre y el 28 de diciembre de 2008, el concurso Maravillas del Románico Español para elegir los siete edificios preferidos por los aficionados a este estilo artístico. Tras una primera selección
realizada por un equipo de expertos, San Juan de Duero quedó en cuarto puesto con 1706 votos, tras San Isidoro de León, la catedral de Santiago de Compostela y la catedral Vieja de Salamanca.La
iglesia es muy sencilla, de una sola nave con presbiterio y ábside; aquél, con bóveda de medio cañón apuntado, y éste, semicircular con bóveda de horno. No tendría nada de llamativo si no fuese por los
dos templetes dispuestos uno a cada lado del presbiterio a modo de iconostasio, de forma que podía cerrarse el espacio que quedaba entre ambos y ocultar al sacerdote en el momento de la consagración,
siguiendo las normas del rito griego. Se trata de dos baldaquines, de cúpula esférica, el uno, y cónica, el otro, pero en ambos casos esquifadas y montadas sobre columnas de cuádruple fuste y capitel y
basa únicos. Los capiteles ostentan relieves figurativos de meritoria labra escenificando pasajes evangélicos y alegóricos. En uno de ellos se contempla la Virgen tumbada en la cama mientras una mujer
arregla la almohada. San José aparece muy deteriorado, el niño en la cuna y, sobre toda la escena, la mula y el buey bajo una estrella. Es curioso ver cómo hay tal abundancia de imágenes, que las ovejas de
la Anunciación invaden la escena de la Adoración de los Reyes y la Virgen y el Niño al que adoran están tan esquinados que aparecen torcidos.Con ser originales estos dos templetes, lo es más el claustro
construido en el siglo XIII. Forma un cuadrilátero irregular cuyos cuatro ángulos, esto es, la propia esquina achaflanada y los semilados que en ella concurren, son diferentes entre sí. El ángulo
noroccidental, anterior a los demás, es típicamente románico, con arcos de medio punto y basamento corrido. El nororiental no tiene basamento, siendo sus columnas de fustes cuádruples dispuestos en
forma de cruz, y sus arcos túmidos. El vértice sudeste posee columnas acanaladas de sección cuadrada y arcos túmidos que se cruzan entre sí. El otro ángulo, el suroeste, tiene columnas de doble
fuste circular y capiteles ornamentados, sobre los que apoyan los arcos apuntados que se cruzan de forma parecida a los del ángulo anterior, pero con mayor simplicidad. Se trata sin duda de uno de los espacios claustrales más excepcionales no ya de España, sino de todo
Occidente, pese a haber perdido la techumbre y presentarse en la actualidad como ruina (restaurada, no obstante).Gustavo Adolfo
Bécquer escribió uno de sus más conocidos relatos, la leyenda de El Monte de las Ánimas, basándose en los Caballeros o Templarios y los parajes de su alrededor. Fotos bajadas de Internet, si los autores no desean que estén en este espacio les ruego me lo hagan saber y serán retiradas de inmediato, gracias.
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Qué interesante la historia y toda la arquitectura que muestra! Gracias Conchi, un abrazo!
ResponderEliminarMuchas gracias, Conchi. Me has traído un recuerdo muy bonito. Hace unos años estuve haciendo una ruta por tierras sorianas y San Juan de Duero fue una de las escalas. Besos y un gran abrazo
ResponderEliminarInteresante y muy curioso ¡gracias por el trabajo que te tomas de investigar y mostrarnos estas obras de arte!
ResponderEliminarBesos
Bonito recorrido por San Juan de Duero, Conchi, con bellos detalles para admirar.
ResponderEliminarSaludos.